#obsession
El chasquido de las esposas anunció la liberación de las muñecas de Lucien. Con cautela, el japonés examinó las marcas rojizas y suavemente rozó sus pulgares sobre ellas antes de apartarse.
— Realmente fue un inconveniente considerable, pero supongo que valió la pena. — Disimuladamente pasó sus dedos sobre la nariz. — A tu primer obsequio, a eso me refiero. Aguarda.
Salió directamente a una de las habitaciones solitarias de la casa, abrió la puerta y regresó con una silueta oscura con pelaje espeso y unos ojos hermosamente dorados, dando un maullido grave y confiado.
— Tuve suerte de que la farmacia siguiera abierta. Tu gato casi me provoca una crisis respiratoria.
Kuronyan parecía perfectamente cómodo y satisfecho con su secuestro improvisado, Kuromori, por el contrario, reprimió un estornudo. Sin embargo, sus ambarinos ojos se detuvieron en el francés, convirtiendo esa escena inquietante, atroz, en un gesto cotidiano.
— Ahora, con Kuronyan en nuestro hogar… ¿No crees que mereces sonreír con sinceridad y prepararme un delicioso cheesecake, Tsubaki?
Tsubaki 椿
Una amplia y sincera sonrisa se adueñó de sus labios al ver a su amada mascota, a su compañero en las solitarias noches tras la ruptura con Haru.
— Kuronyan...— su voz danzó suave por entre sus labios, sus manos no tardaron en extenderse y asi poderlo acariciar — Merci, mon chat noir.
El francés, en un gesto suave, se acerca al japonés, dudó unos segundos, pero la felicidad que sintió en ese momento, disipó cualquier malestar. Haru habia pensado en él y en la tristeza de no poder ver a su gato.
— Prepararé lo que gustes. Pidelo y lo tendrás.
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Kuromori
— Con el cheesecake es suficiente, Tsubaki. No quiero abusar de tu generosidad.
Guardó silencio, sus ojos descendieron hacia el gato negro, cuya presencia ya comenzaba a cobrarle factura.
— Aunque debo admitir que tu gato no parece especialmente agradecido por haber sobrevivido a mi compañía.
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Tsubaki 椿
— Gracias por traerlo conmigo. Ya no estaré preocupado al pensar si me extraña o no.
No pudo evitar preguntarse como habia logrado tener a su mascota con él sabiendo que estaba con Johnny. No obstante no cuestionaría aquello, no en ese momento tan feliz para el rubio.
— Pese a tu alergia, lo trajiste aqui conmigo. Dime, Haru, ¿Por qué dices que no parece agradecido? Lo veo tranquilo en tus brazos. — dijo afable, suavizando su tono de voz.
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