01. 𝙻𝚊 𝙿𝚛𝚒𝚖𝚎𝚛𝚊 𝙼𝚞𝚎𝚛𝚝𝚎 𝚍𝚎 𝙺𝚊𝚛𝚖𝚊.
𝚃𝚆: 𝙼𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜 𝚍𝚎 𝙰𝚂.
—La primera vez que maté tenía doce años…
Ella podía recordar el horror en la mirada de Diomedes cuando la vio apuñalando una y otra vez la yugular del mayor socio de negocios de la familia en ese momento: Enzo Benedetti. Estaba a horcajadas sobre su pecho, con las ropas rasgadas y la mirada distante, actuando por instinto más que por conciencia.
Fue un momento que se le quedó arraigado en la mente: el olor nauseabundo de la sangre que la bañaba, tiñendo de carmesí su vestido de blanco inmaculado, y la sensación de vértigo en su pecho, donde su corazón latía con frenesí. Recordaba las lágrimas que le brotaban sin darse cuenta y el dolor punzante en su entrepierna…
A veces soñaba con ese momento, con ese suceso que la convirtió en aquello por lo que la llamaron: el Karma. Aún podía sentir las manos de aquel hombre recorriendo los lugares más íntimos de su cuerpo y sentirse asqueada cada vez que la sensación la embargaba, como si el fantasma de esa escoria la persiguiera; aunque no era más que el primero de todos los nombres que se fueron añadiendo a aquella lista…
—Una parte de mí no sobrevivió aquella noche. —Karma miró hacia el horizonte, donde el sol se ponía y una pira quemaba los restos de su última víctima. Sus ojos, de un chocolate profundo, tomaron una tonalidad ambarina debido a las altas llamas frente a los dos—. Y la que sobrevivió, se convirtió en un monstruo.
La hora dorada del día parecía envolverlos con los últimos vestigios de su calidez.
—Robó tu inocencia de la peor manera, Kass. Eres parte de una estadística terrible, sí, pero no eres una víctima más. Eres la consecuencia de lo que te hicieron, pero no eres un monstruo. El que arde allá lo era; y esta noche, el espíritu de la chica a la que atacó y asesinó finalmente podrá descansar en paz. Gracias a ti —respondió Dante con voz cautelosa, en un tono bajo y suave que, por experiencia, sabía que Karma apreciaría.
