Buenos dias a todos y todas.

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Coffee, black. Not because I prefer it. Because milk requires trust.

Overlord Angel Dust es la sensación Encantador
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(Rol privado con Husk y Arackniss)

T̳h̳i̳s̳ i̳s̳ a̳ b̳r̳a̳n̳d̳ n̳e̳w̳ s̳t̳a̳r̳t̳


—Corta el rollo Nissy ~ —respondió Ángel ó bueno, mejor dicho Anthony. A las palabras de su hermano mayor Alessio, quien por enésima vez le estaba recordando lo mala idea que era ir al casino Magic Cat, cuando aquel overlord, había sido siempre enemigo de su familia delos Greco —.Era enemigo de padre, además no soy tan gilipollas se ir indefenso, por eso vienen todos estos familiares y tu—aseguró dándole un toquecito en la nariz al mencionado, riendo después a la reacción del mismo. Tras esto se acomodó en el asiento del vehículo que los llevaba, tomando una copa de champagne.

—Ademas, si nos metemos en un follon… sé que tú serás el único que podría sacarnos de él. —concluyó con un guiño de total confianza. Tendiéndole también una copa a su hermano mayor—.La alianza con ese gatito travieso, nos puede venir muy bien. Si no, no habria venido hasta aqui. Como ya te he dicho, no soy estupido y confio en que no podrá resistirse a mis encantos~ —dijó de forma juguetona, posando como el seductor consciente de su belleza y encanto que era. En una descarada broma—.Nadie lo hace.—remató con la verdad, sabiendo que probablemente su hermano no se tomaría eso bien.

El trayecto siguió con normalidad, hasta que llegaron al luminoso edificio. Dejando Angel un silbido de lo impresionado que estaba

—Caray, esperaba que este sitio también estuviera hechó una mierda, después del golpe de estado, pero esta de puta madre. —se le escapó una carcajada—¡Esto va a ser divertido!—y antes de que nadie pudiera decir nada, con una señal de una de sus manos, Dió la señal para entrar todos, como no, nada más entrar en el local, Anthony se apoderó de la sala con su mera presencia, moviéndose con natural gracia, atrayendo las miradas y es que si bien era el overlord de la mafia, disponía de una habilidad mucho más poderosa y peligrosa: la seducción. Al convertirse en overlord, aquellos rasgos se habían exagerado, teniendo la capacidad de producir fascinación con su mera presencia, y en consecuencia, ser mucho más persuasivo a la hora de negociar. Aunque, eso era un arma de doble pero, aún faltaba mucho para descubrir eso.

No tardaron en ser guiado a la zona vip, donde Anthony no se abstuvo de pedir bebida y algo de picar, cosa que por su habilidad natural por supuesto el camarero le srivio “de parte de la casa”, algo que la araña blanca recompensó con un guiño seductor y lanzándole un beso, haciendo que el pobre desgraciado se ruborizase, se pusiera nervioso y tropezase volviendo a su puesto de trabajo, haciendo que Ángel dejase escapar unas sutiles risas cantarinas. Ya solo quedaba que el dueño del local, quien queria proponer la alianza se presentase, y las negociaciones podrían comenzar.

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Baal Nightowner compartió un publicacion  
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—Cuando menos te lo esperes te tocará premio... 👅

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Buen día para todos, y para mí ¿Cómo están?💄

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(Rol privado con Striker)

𝙍𝙝𝙞𝙣𝙚𝙨𝙩𝙤𝙣𝙚 𝙚𝙮𝙚𝙨



Irónico. Vox lo había conseguido, ahora eran de ellos cielo e infierno. Todo en su mano pero aún así… mirándo por la ventana de la nueva y radiante torre de los V, Valentino se sentía más vacío que nunca.

Si, habían ganado pero… ¿A que precio? Desde luego la polilla deseaba poder volver atrás, cuando todo era mucho más sencillo, unas cuantas grabaciones por aquí, un local por allá, algo de extorsión, un pequeño tiroteo para dejar a cada quien en el lugar que le corresponde, una pizca de manipulación informativa… y ya está, ya eran de oro. Pero ahora…

Suspiró mirándo su reflejo en el cristal de la ventana, se había acostumbrado a vestir de luto y el negro ñe sentaba bien. Acarició el colgante que llevaba al cuello un relicario donde ocultaba como el mayor de los tesoros un mechón del cabello de Velvette. Aún olía a ella. Cerró los ojos estrechando dicha joya y respirando hondo, sintiendo como bajo sus gafas de sol sus orbes se empañaban de lágrimas que se resistían a salir y su respiración se quebraba. Se volteó, viendo un sofá cubierto de rosas, las flores más Jodidamente caras y difíciles de encontrar ahí abajo, sus favoritas. Sabía muy bien de quién eran. Caminó hasta ellas y tomó uno de los enormes ramos en brazos, estrechándolo y oliendo su perfume, buscando en su esencia un modo de calmar aquel corazón que, hasta el momento ni si quiera sabía que seguía teniendo.

Abrió, lentamente los ojos, con una pequeña sonrisa, acariciando los suaves pétalos con delicadeza pasando a penas las yemas de sus dedos y disfrutando de aquel tacto aterciopelado, incluso sus alas y antenas se alzaron un poco.

—Siempre fuiste un cabron detallista…—susurró, con ternura. Pero entonces apretó la mandíbula y frunció el ceño, recordando el relicario que llevaba al cuello, al,aplastando una de las rosas y haciéndola picadillo on esa misma mano que hacía unos momentos las había acariciado con tanta benevolencia—. Pero no puedo perdonarte. No esta vez, Vox.—se recordó a si mismo mientras los pétalos destrozados caían al suelo. Con desgana, Valentino dejó caer el ramo en aquella montaña de flores, y volvió a caminar hacia la ventana, abrazándose con sus brazos superiores el vientre en busca de auto consuelo y es que había una reqlidad cruel. Valentino no tenia a absolutamente nadie ya. Los V nunca fueron especialmente amados, y él menos su reputación lo precedía y no se arrepentía de eso, estaba en el infierno por una razón, y más que un castigo, había convertido aquel lugar en su paraíso de depravación personal. Sin embrago, todo eso no significaba nada, faltando como faltaba ahora Velvette, la mujer a la que más había amado y respetado en toda su vida, y seguia haciéndolo, pues ya había pasado medio año y Valentino se negaba a abandonar el luto, algo que no habia hechó jamás por nadie. Y lo más irónico de todo, era que el culpable de su muerte fue precisamente su otra mitad. La otra única persona a la que amaba más que a su vida, Vox.

Así que estaba atrapado, odiándolo y amándolo de igual modo, con la misma dolorosa intensidad. Le repugnaba su mera presencia, le daban ganas de dispararle (y más de una vez lo habia hechó y le había reventado la pantalla sin miramientos) pero, al mismo tiempo necesitaba su cercanía en aquel doloroso duelo. Era irónico, ahora que tenían cielo e infierno, por fin el más allá realmente era un castigo.

Necesitado de compañía y a falta de alguien y de las ganas de salir a buscar a cualquier pobre infeliz, tomó el teléfono y marcó un número. Uno que había marcado muchas veces para eliminar a otras personas de forma discreta, ó para conseguir ciertos objetos. Solo que ahora lo hacía para algo mucho más patético, y es que hasta él era consciente de eso. Al otro lado, alguien descolgó el teléfono y Valentino impostó su mejor sonrisa y su distintivo tono de voz amielado pero venenoso.

—Hola papito ¿Verdad que por un módico precio vas a ser tan bonico de venir a verme? ~

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Buen día para todos, y para mí ¿Cómo están?💄

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Arceus es la sensación Confuso
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Me cago en mi putísima vida ¿Como un jodido slime ha estado a punto de poder oir mi voz? Si no los cree para eso. Menos mal que estaba el pringado de Raphael por aquí… Pero ahora el cabrón de Black hat no va a parar de restregármelo por toda la eternidad.

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Grael Warden Cambio su foto de perfil
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(Rol privado con El coleccionista)


ʊռ ռʊɛʋօ ƈօʍɨɛռʐօ



Habían pasado algunos días desde que la Princesa Celestia dejó el reino de Equestria por un tiempo a Twilight, Luna y Cadence. Ante el incidente en que la verdad fue revelada y que, había muchos mundos más allá de Equestria. Y aunque, todavía no había conseguido descubrir gran cosa, si que había encontrado algo muy valioso é interesante de lo que ocuparse. El coleccionista. Aquella pequeña criatura que le recordaba a Discord. Un ser tan excesivamente poderoso como travieso. La diferencia es que, El Coleccionista, todo lo que necesitaba era guía, guía para distinguir el bien y del mal.

Así que, tras escribirle una carta a Twilight con una sonrisa divertida, pues parecía que se habían girado las tornas y la que debía reportar de sus avances era ahora la mentora a la que fue su alumna, se puso en pie en aquel hermoso valle lleno de flores que nunca antes vió y abrió las alas, una pequeña corriente de aire levantó polen flagrante y algunos pétalos a su alrededor, antes de alzar el vuelo de forma majestuosa, en dirección hacia donde sentía el inmenso poder de aquel pequeño al que nadie había cuidado nunca. Con la magia dorada de su cuento, llevaba a su lado una bonita cesta de mimbre con el típico mantel blanco a cuadros rojos cubriéndolo, y en el interior de la cesta, llevaba frutas frescas, jugo, algunos dulces que había preparado y libros. En concreto aquel libro que Twilight publicó una vez donde estaban las cartas que le había enviado el,a y sus amigas a palacio y que, por desgracia los Ponys no supieron usar y tan solo malograron una bonita idea y un sabio regalo que la princesa de la amistad quiso otorgarles. Pero, no siempre las cosas salían bien, así que Celestia no le dió más importancia que eso, además su alumna, supo perfectamente te como apaciguar las aguas.

Tras varios minutos volando, Celestia vió la nube en la que el niño había pasado la noche, sonrió con cierta emoción, ya que hacía mucho tiempo que no tomaba a ningún alumno bajo su mentoria. Pero no era inseguridad, si había conseguido que Twilight fuera la princesa que era hoy en día, estaba segura de que podía educar a un niño que, a su entender solo necesitaba compañía, amor, guía, paciencia y una amistad sincera. La verdad, es que la princesa solar, había atravesado el espejo y llegado a los Caminos sin saber que encontrar, y ahora tenía grandes expectativas en lo que había adoptado como su nueva “misión personal”, así como ilusión.

Una vez llegó, aterrizó con suavidad y caminó por la nube hasta llegar a donde el pequeño dormía, con cariño lo acarició con una de sus suaves y esponjosas alas.

—Vamos, pequeño. Es hora de despertar y te he traído el desayuno—le susurró, dándole luego un empujón en la mejilla con el hocico. Recordando alguna que otra vez que tuvo que despertar a la pequeña Twilight cuando solo era una potrilla y se había quedado hasta altas horas de la noche estudiando.

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Figured out how to change my profile background today. Sublime. Q would be proud. I will not be telling him.