—Últimamente las noches se sienten más tranquilas ¿No crees?. . .—
Hablaba sola, como siempre hacia todas las noches que lograba tener aunque sea unos minutos extra para sí misma tras una larga jornada de trabajo.
—Se siente casi como si fuese la calma antes de una tormenta. . . —
Soltó en un suspiro pesado. Era extraño que sus noches se sintieran tan tranquilas, el clima era tan agradable ¿Entonces por qué había algo dentro de ella que se encendía como una alarma contra incendios?.
—Tal vez sea solo mí imaginación. Sí, seguramente sea eso.—
Intentó tranquilizarse dando un último sorbo a su café, soltando un pequeño quejido tras quemarse la lengua, había olvidado que el café estaba terriblemente caliente. Pero ni siquiera el dolor en su lengua podía esfumar de su mente la idea de que algo estaba por salir espantosamente mal. Tal vez podía llamerse intuición, pero había algo, ese "no se qué" en el ambiente que no la dejaba tranquilizarse del todo.
¿Quizás su madre regresaría con otro hombre a la casa? Dios quiera que no, prefería cualquier cosa antes que eso. . .