Vittorio estaba terminando la cena cuando sonó el teléfono. Vio el nombre de su tío en la pantalla y dejó de sonreír.
—Esta noche no —respondió.
Escuchó unos segundos. Después colgó, se quitó el delantal y fue a buscar la chaqueta.
Antes de salir, regresó a la cocina. Bajó el fuego, tapó la comida y dejó una nota junto al segundo plato:
*«No me esperes despierta.»*
Permaneció un momento mirando aquellas palabras. Luego tachó la última y escribió:
*«No me esperes.»*
Iris
— Se quedó buena el libro.
Que más seguirá
Le da vuelta a la hoja de su libro.
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Irina J. Grimaldi
De hecho, incluso se tomó la molestia de elegir uno de sus vestidos casuales más bonitos y unos pocos accesorios a juego para esa cena, sólo por gusto.
Pero cuando llegó a la cocina todo se veía abandonado y solitario, casi como si nadie hubiera estado ahí desde un inicio. Extrañada, exploró la habitación hasta dar con el sartén aún caliente y correctamente tapado. Hizo falta unos pocos pasos más para dar con la nota.
"No me esperes".
Rodó los ojos mientras se sentaba desganada en uno de los asientos, apoyando los hombros sobre la mesa. Esto empezaba a volverse parte de la rutina... Y no le gustaba.
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