Vittorio estaba terminando la cena cuando sonó el teléfono. Vio el nombre de su tío en la pantalla y dejó de sonreír.

—Esta noche no —respondió.

Escuchó unos segundos. Después colgó, se quitó el delantal y fue a buscar la chaqueta.

Antes de salir, regresó a la cocina. Bajó el fuego, tapó la comida y dejó una nota junto al segundo plato:

*«No me esperes despierta.»*

Permaneció un momento mirando aquellas palabras. Luego tachó la última y escribió:

*«No me esperes.»*

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