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El primer encuentro habΓa sido incΓ³modo en el mejor de los casos, Dante habΓa soltado su brillante momento de idiotez haciendo que la mujer se sintiera incΓ³moda con su presencia, algo que resultaba serle comΓΊn cuando estaba nervioso, pero ΒΏCΓ³mo no estarlo? La habΓa encontrado una vez mΓ‘s, pero solo Γ©l recordaba la historia pasada, solo Γ©l sabΓa las veces que lo habΓan intentado y fracasado en el intento, solo Γ©l llevaba el peso de sus acciones consigo.
Era un castigo justo, quien obra mal, debe pagar y Γ©l lo habΓa hecho, desde el miedo, la cobardΓa y la falta de visiΓ³n, habΓa perdido a su Γ‘ngel y ahora vagaba en la oscuridad de su mundo, verla una vez mΓ‘s era como ver el Sol en el cielo. PodΓa verlo desde la distancia, admirarlo, pero no tocarlo. O eso serΓa si la persona en cuestiΓ³n fuera otro, Dante, no era esa clase de hombres, Γ©l pelearΓa.
Bien decΓa la frase βLas oportunidades, hay que ganarlasβ y Γ©l planeaba ganar la suya, no sabΓa lo que le depararΓa el destino, pero de una cosa estaba seguro, sus llamas estaban vivas y mientras una chispa existiera, el fuego renacerΓa. Sin importar el tiempo o el espacio, siempre buscarΓan encender el fuego que los consumΓa, por lo que el hombre al verla, no dudo, incluso pareciΓ³ un maldito acosador, pero ΒΏQuΓ© tenΓa que perder? Si ya todo lo habΓa perdido, si era solo un cascarΓ³n vacΓo del hombre que una vez fue.
Dante tenΓa que pelear, contra el destino, contra el universo, contra el que sea que se pusiera enfrente, porque era un hombre de palabra, Γ©l habΓa hecho un juramento, uno nacido de las cenizas y el fuego de su amor, uno que honrarΓa dΓa a dΓa, hasta el ΓΊltimo de sus suspiros, hasta la ΓΊltima de sus vidas, hasta que el infinito llegase a su fin.
β Definitivamente, parezco un maldito acosadorβ¦
MurmurΓ³ divertido al recorrer la oficina de la chica, sabΓa que no deberΓa estar en ese lugar, pero no podΓa evitar reΓrse de su situaciΓ³n, cuΓ‘ntas veces no irrumpiΓ³ en el estudio de su ex-mujer, llenΓ‘ndola de sorpresas y travesuras, aquel recuerdo agridulce hizo que una tramposa lΓ‘grima se escapara de sus pΓ‘rpados sin que fuera consciente, mojando la alfombra impoluta.
Ahora no era el momento para llorar, no era el momento para decaer, ahora tenΓa algo por lo que luchar, algo por lo que vivir, asΓ que se aferrΓ³ a esa idea con la esperanza en el corazΓ³n, el fuego en la mirada y el amor en su alma, el castaΓ±o pelearΓa las batallas que el destino le pusiera enfrente y con la cabeza en alto, afrontarΓa cada desafΓo con las enseΓ±anzas que las vidas pasadas le habΓan entregado.
Con peculiar precauciΓ³n dejΓ³ el pequeΓ±o objeto sobre el centro del escritorio, asegurΓ‘ndose de no tocar o mover nada, sabΓa que la mujer era cuidadosa con su espacio, todo tenΓa un lugar y propΓ³sito, asΓ que ella sabrΓa que Γ©l estuvo ahΓ, fue especialmente meticuloso en el acomodo del pequeΓ±o presente, lo tratΓ³ como una ofrenda y es que siempre habΓa tratado asΓ cada detalle que le entregaba, siempre con el corazΓ³n en la mano, siempre porque le habΓa recordado a ella, una manera de decir βSiempre estΓ‘s en mi mente y en mi corazΓ³nβ.
Con una nota al final, dejada al lado del presente, el chico desapareciΓ³ de la oficina tal y como habΓa llegado, en un fuego que calienta pero no quema, que ilumina pero no lastima, en una chispa que una vez mΓ‘s, estaba viva.
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