[ π‘½π’Šπ’…π’‚π’” 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒅𝒂𝒔 / π‘΄π’†π’Žπ’π’“π’Šπ’‚π’” ]

𝑩𝒖𝒔𝒄𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒆𝒔𝒕𝒓𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 ✨

El primer encuentro habΓ­a sido incΓ³modo en el mejor de los casos, Dante habΓ­a soltado su brillante momento de idiotez haciendo que la mujer se sintiera incΓ³moda con su presencia, algo que resultaba serle comΓΊn cuando estaba nervioso, pero ΒΏCΓ³mo no estarlo? La habΓ­a encontrado una vez mΓ‘s, pero solo Γ©l recordaba la historia pasada, solo Γ©l sabΓ­a las veces que lo habΓ­an intentado y fracasado en el intento, solo Γ©l llevaba el peso de sus acciones consigo.

Era un castigo justo, quien obra mal, debe pagar y Γ©l lo habΓ­a hecho, desde el miedo, la cobardΓ­a y la falta de visiΓ³n, habΓ­a perdido a su Γ‘ngel y ahora vagaba en la oscuridad de su mundo, verla una vez mΓ‘s era como ver el Sol en el cielo. PodΓ­a verlo desde la distancia, admirarlo, pero no tocarlo. O eso serΓ­a si la persona en cuestiΓ³n fuera otro, Dante, no era esa clase de hombres, Γ©l pelearΓ­a.

Bien decΓ­a la frase β€œLas oportunidades, hay que ganarlas” y Γ©l planeaba ganar la suya, no sabΓ­a lo que le depararΓ­a el destino, pero de una cosa estaba seguro, sus llamas estaban vivas y mientras una chispa existiera, el fuego renacerΓ­a. Sin importar el tiempo o el espacio, siempre buscarΓ­an encender el fuego que los consumΓ­a, por lo que el hombre al verla, no dudo, incluso pareciΓ³ un maldito acosador, pero ΒΏQuΓ© tenΓ­a que perder? Si ya todo lo habΓ­a perdido, si era solo un cascarΓ³n vacΓ­o del hombre que una vez fue.

Dante tenΓ­a que pelear, contra el destino, contra el universo, contra el que sea que se pusiera enfrente, porque era un hombre de palabra, Γ©l habΓ­a hecho un juramento, uno nacido de las cenizas y el fuego de su amor, uno que honrarΓ­a dΓ­a a dΓ­a, hasta el ΓΊltimo de sus suspiros, hasta la ΓΊltima de sus vidas, hasta que el infinito llegase a su fin.

β€” Definitivamente, parezco un maldito acosador…

MurmurΓ³ divertido al recorrer la oficina de la chica, sabΓ­a que no deberΓ­a estar en ese lugar, pero no podΓ­a evitar reΓ­rse de su situaciΓ³n, cuΓ‘ntas veces no irrumpiΓ³ en el estudio de su ex-mujer, llenΓ‘ndola de sorpresas y travesuras, aquel recuerdo agridulce hizo que una tramposa lΓ‘grima se escapara de sus pΓ‘rpados sin que fuera consciente, mojando la alfombra impoluta.

Ahora no era el momento para llorar, no era el momento para decaer, ahora tenΓ­a algo por lo que luchar, algo por lo que vivir, asΓ­ que se aferrΓ³ a esa idea con la esperanza en el corazΓ³n, el fuego en la mirada y el amor en su alma, el castaΓ±o pelearΓ­a las batallas que el destino le pusiera enfrente y con la cabeza en alto, afrontarΓ­a cada desafΓ­o con las enseΓ±anzas que las vidas pasadas le habΓ­an entregado.

Con peculiar precauciΓ³n dejΓ³ el pequeΓ±o objeto sobre el centro del escritorio, asegurΓ‘ndose de no tocar o mover nada, sabΓ­a que la mujer era cuidadosa con su espacio, todo tenΓ­a un lugar y propΓ³sito, asΓ­ que ella sabrΓ­a que Γ©l estuvo ahΓ­, fue especialmente meticuloso en el acomodo del pequeΓ±o presente, lo tratΓ³ como una ofrenda y es que siempre habΓ­a tratado asΓ­ cada detalle que le entregaba, siempre con el corazΓ³n en la mano, siempre porque le habΓ­a recordado a ella, una manera de decir β€œSiempre estΓ‘s en mi mente y en mi corazΓ³n”.
Con una nota al final, dejada al lado del presente, el chico desapareciΓ³ de la oficina tal y como habΓ­a llegado, en un fuego que calienta pero no quema, que ilumina pero no lastima, en una chispa que una vez mΓ‘s, estaba viva.


π™½πš˜πšπšŠ:

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π‹π¨π―πž, πƒπšπ§π­πž 𝐃’ 𝐌𝐚𝐫𝐭𝐒𝐧𝐒.

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