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ᴱˢᵗᵒʸ ʰᵃᵐᵇʳⁱᵉⁿᵗᵃ
ᴴᵉ ᵉˢᵗᵃᵈᵒ ʰᵃᵐᵇʳⁱᵉⁿᵗᵃ
ᴺᵃᶜí ᶜᵒⁿ ʰᵃᵐᵇʳᵉ
𝘌𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘪𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪𝘢𝘣𝘭𝘦 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰𝘳. 𝘈𝘶𝘯 𝘴𝘪 𝘮𝘪 𝘣𝘰𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘣𝘰𝘳𝘥𝘢𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘪𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘺 𝘮𝘪 𝘦𝘴𝘵ó𝘮𝘢𝘨𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳, 𝘺𝘰 𝘴𝘦𝘨𝘶í𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘯𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘨𝘳𝘢𝘯 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘶𝘯𝘢, 𝘮𝘪𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘱𝘪𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘭𝘪𝘥𝘦𝘤𝘪𝘢 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘮𝘪𝘴 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘥í𝘢𝘯, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘺𝘰 𝘷𝘦í𝘢. 𝘌𝘳𝘢 𝘭𝘢 ú𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘶𝘮𝘣𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘢𝘭𝘮𝘢.
𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘤𝘦𝘴𝘢𝘳𝘰𝘯. 𝘏𝘢𝘣í𝘢 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘭𝘢𝘵𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘢ñ𝘰𝘴 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘰 𝘶𝘯 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢𝘻𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘢𝘷𝘪𝘥𝘦𝘻 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘢𝘭𝘮𝘢 𝘴𝘦 𝘭𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳á 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘭.
𝘊𝘰𝘮𝘦𝘯𝘤é 𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘭𝘦𝘯𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘶𝘣𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘢𝘨𝘶𝘢 𝘤𝘳ó𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭, 𝘴𝘪𝘯 𝘥𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘮𝘦𝘴𝘢 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘥𝘢, 𝘷𝘢𝘫𝘪𝘭𝘭𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘳𝘰 𝘺 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘦𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘭𝘢𝘵𝘢.
𝘚𝘢𝘣í𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢, 𝘢 𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘮á𝘴 𝘴𝘢𝘯𝘨𝘳𝘪𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘥𝘢, 𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘱𝘭𝘢𝘵𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘤𝘳𝘦𝘢𝘥𝘰 𝘺 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝘪𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘳𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦 𝘴𝘢𝘭𝘵𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴. 𝘚𝘶𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴, 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘴𝘶𝘧𝘪𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘮𝘢𝘳 𝘮𝘪 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘷𝘦𝘳𝘭𝘰𝘴, 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘧𝘭𝘦𝘫𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘶𝘦𝘣𝘢 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵í𝘢. 𝘠 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘳𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘤ó𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘭𝘰 ú𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘥𝘢𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘷𝘪𝘷𝘢.
𝘌𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳 𝘣𝘰𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘴 𝘭𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘵𝘰𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘦𝘯𝘥𝘳í𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘶é𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘭𝘢 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘢 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘩𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭.
𝘓𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘴𝘢𝘤𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘧𝘶𝘦 ú𝘯𝘪𝘤𝘢, 𝘲𝘶𝘦𝘥ó 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘢𝘭𝘮𝘢 𝘺 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰𝘭𝘢 𝘯𝘰 𝘱𝘶𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘵𝘢𝘳𝘭𝘢, 𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮í, 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘨𝘢𝘳𝘳𝘦, 𝘯𝘪 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘮í, 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘑𝘶𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘢𝘧𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘰𝘯𝘦𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘶é𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳 𝘢 𝘑𝘦𝘴𝘶𝘴. 𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳𝘭𝘰, 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘴𝘶 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘴𝘶 𝘥𝘶𝘭𝘤𝘦 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘦𝘭 𝘺𝘢 𝘮𝘦 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘰, 𝘰 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘥𝘪𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘭 𝘺𝘢 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘣𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘪.
𝘋𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘭𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘺 𝘱𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘣𝘶𝘦𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘴𝘢𝘭 𝘮𝘦 𝘧𝘶𝘪 𝘥𝘦𝘴𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘭𝘢𝘣𝘪𝘰𝘴, 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘢 𝘭𝘢 𝘣𝘳𝘦𝘷𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘰.
𝘍𝘶𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥í 𝘲𝘶𝘦, 𝘦𝘭 𝘱𝘭𝘢𝘵𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘺𝘰, 𝘦𝘯 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘢ñ𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘶𝘯𝘢 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪ó 𝘯𝘰 𝘮𝘰𝘳𝘪𝘳 𝘧𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘳 𝘥𝘦 𝘮𝘪. 𝘋𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘻𝘢𝘳 𝘮𝘪𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢ñ𝘢𝘴 𝘺 𝘵𝘳𝘢𝘨𝘢𝘳 𝘮𝘪𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢𝘴, 𝘳𝘦𝘥𝘶𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰𝘮𝘦 𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘴𝘵𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘕𝘰 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘮𝘪, 𝘴𝘪 𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥. 𝘓𝘢 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘱𝘭𝘢𝘵𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳𝘢, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘯𝘨𝘢ñ𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘴𝘢𝘭, 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘻𝘢𝘥𝘰𝘳, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘧𝘶𝘪 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘢, 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘪 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰, 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘺 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘶é𝘴 𝘷𝘰𝘭𝘷í𝘢𝘯 𝘱𝘰𝘳 𝘮á𝘴 𝘺 𝘮á𝘴, 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘺𝘰 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘥𝘦𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘰𝘣𝘫𝘦𝘵𝘢𝘳, 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘢 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘮𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘰 𝘢 𝘥ó𝘯𝘥𝘦 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴, 𝘢 𝘮𝘪.
𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘣𝘢 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘢𝘱𝘦𝘵𝘦𝘤í𝘢, 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘦𝘹𝘤𝘦𝘱𝘵𝘰 𝘦𝘭.
𝘔𝘪 𝘥𝘶𝘭𝘤𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘴𝘢𝘭.
#agnostia #platilloespecial AGNOSIA PROJECT
¿Quién será la imagen por dos semanas de Agnosia?
Recuerden que hoy puedes participar en ser la imagen de nuestro proyecto. Más tarde subiremos un post donde podrás comentar los link de las actividades que has hecho de nosotros.
Quién haya hecho más actividades será el ganador de ser la imagen de nuestra página. 🫰
//para quien diga que no me ama lo suficiente miren, hasta una foto de nosotras tiene(?)
PLATILLO ESPECIAL
#agnosia #platilloespecial #challenge
¿Cuándo había pasado todo? ¿En qué momento se permitió llegar a eso?...
Las preguntas rondaban en su mente mientras se sentaba frente a una mesa pequeña de madera vieja y rechinante. Delante de ella se encontraba un plato blanco, con una decoración antigua floral, y dentro... Su tesoro más preciado.
—¿Lo recuerdas? Ese día que hicimos nuestra promesa ...—
Murmuró con la mirada fija en su plato, sin brillo, perdida, totalmente ida de sí. Sus manos temblorosas sostuvieron los cubiertos, como si éstos pesaran más de lo que sus regordetas manos pudieran soportar. Su expresión a pesar de todo era calmada, pacífica incluso, no parecía que en ese momento un huracán se desarrollaba en su mente, nublandola por completo de cualquier juicio.
El aroma a sangre y muerte llenaba la pequeña sala donde se suponía que debía estar el comedor, dónde había pasado tantas comidas, tantos almuerzos con su persona más preciada. Con ella quién siempre iluminaba sus días con una sonrisa cansada que intentaba disimular para no preocuparla.
—Ese día en el lago, con las mariposas revoloteando a nuestro alrededor... —
Mencionó levantándose de golpe, haciendo a la silla chirriar. Caminó hacia la nevera y estiró su mano tomando la fotografía que se mantenía sujeta de un pequeño imán en forma de mariposas. Dos niñas idénticas y a la vez diferentes se encontraban sonriendo en la foto, mojadas por el agua del río.
Recordaba ese día; tenían tan solo siete años y tras una discusión por un estupido juguete habían estado días enteros sin hablarse... Pero en el lago se agarraron de las greñas y tras dos horribles llantos de cerditos, se habían abrazado y habían hecho la promesa que le había servido como consuelo, y le seguiría sirviendo como tal.
—Prometimos estar siempre juntas, pase lo que pase ... ¿Lo recuerdas? ...—
Su voz cálida, cariñosa, con un ligero temblor por culpa de la anticipación. El tono dulce de una hermana mayor orgullosa, por qué eso era y siempre sería.
Con la foto en la mano volvió a su asiento, dejándola a su lado de su plato, su diestra acarició el borde de la loza, sintiendo su relieve floreado, le recordaba tanto a ella, tan linda, tan suave... Siempre siendole de ayuda.
—¿Entonces por qué me abandonaste, Laryna?...¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste sola?—
Había tomado el cuchillo y ante cada pregunta lo clavaba con una fuerza que hacía chillar hasta a la cerámica. El corazón de su hermana melliza, su tesoro más preciado, la persona que más amaba en su mundo. Las gotas de sangre salpicaban, manchando todo a su paso, fue entonces que una le salpicó la mejilla. Haciéndola detenerse por completo.
¿Lo más gracioso?
Lo más gracioso es que cada vez que apuñalaba el corazón sin vida que tenía enfrente sentía que ella misma se clavaba un puñal en el propio, esa era la conexión especial que tenían, desde pequeñas siempre habían podido sentir lo que le sucedía a la otra... Era algo que compartían únicamente los hermanos que habitaban el vientre al mismo tiempo.
— Hiciste nuevos amigos... Te enamoraste. Te fuiste, y no volviste a casa como lo prometiste...—
Ahora eran sus propias lágrimas lo que manchaban su rostro, llevándose consigo la mancha de sangre que había adornado su mejilla. Su cuerpo tembloroso parecía que iba a derrumbarse en cualquier momento y su llanto ahogado se volvió desconsolado.
—Pero te perdono... Te perdono por hacer tu vida sin mi... Porque a partir de ahora estaremos juntas... Siempre juntas...—
Susurró limpiándose las lágrimas con la manga, lentamente con los cubiertos cortó el músculo vital que alguna vez habia estado en su hermana y con las manos temblorosas, le dio el primer bocado.
—Ahora eres parte de mí, Laryna...—

Shen
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PENNYWISE
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