Hellstocker Cambió su foto de perfil
3 w

image
Hellstocker Cambio su foto de perfil
3 w

image
Shayleen añadido nuevas fotos a
3 w

.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
⠀ㅤㅤ✧˖°
⠀ㅤㅤ⠀ㅤㅤ

⠀ㅤㅤㅤㅤ⠀ㅤ« The content might be considerate delicate » ⚠️


⠀ㅤㅤKaylen se encontraba sentada en un rincón de aquel sitio, abrazada a sus rodillas, indefensa, con el cuerpo cubierto de sängre.

La policía seguía levantando evidencia, buscando al culpable de aquella mäsacre. Los paramédicos aparecieron, cubriendo a la chica con una manta blanca, contrastando el carmesí en su cuerpo; ella avanzó a paso lento, cansado y torpe hacia donde la guiaron.
"Está en shock" escuchó decir a la oficial que se acercó al paramédico, indicándole que una vez que la "pequeña" estuviera lista, debía dar su declaración.

Las luces de las sirenas iluminaban aquella noche lluviosa, dejando ver a espaldas de la azabache la escena del crïmen como una visión de película. Kaylen cerró los ojos, abrazándose aún más a sí misma ya dentro de la ambulancia. Los médicos revisaban sus signos vitales, su cuerpo en busca de laceraciones, señales de conciencia. Y ella seguía en silencio, mirando al frente, a un vacío rezagado al pasado.

Todo comenzó cuando Kaylen tenía tan solo quince años y conoció a Diako, un socio de su padre que la miró con ojos diferentes y le hizo sentir especial por primera vez en su corta vida. Las cosas escalaron demasiado rápido, pues el hombre se ganó la confianza de la adolescente en cuestión de días; aprovechándose de la vulnerabilidad y la falta de atención en casa, sumado a la separación de sus padres y los conflictos entre estos debido al divorcio. Diako engatuzó a la niña diciendo las palabras que ella deseaba escuchar.

Atención, cariño, muestras de afecto, obsequios y ya tenía a la chica comiendo de la palma de su mano.
Para sus padres no fue evidente el cambio de actitud de la rubia, mucho menos el cambio de rutina. Había dejado de asistir a la preparatoria con regularidad para verse a escondidas con aquel hombre, aunque no habían pasado los límites... Todavía...

No fue hasta una noche fría de noviembre en el año dos mil catorce cuando la peor pesadilla de Kaylen comenzó. Ella huyó de casa con una pequeña maleta y la promesa de una mejor vida: viajes, lujos, atención, amor... Y cuando llegó a su lugar de encuentro con Diako, se vio rodeada de un grupo de hombres con aspecto poco amigable. Las cosas pasaron más rápido de lo que puede siquiera pensar. La sedaron, la subieron a una pickup negra sin identificación y condujeron lejos.
No hubo una denuncia temprana por parte de sus padres gracias a la nota que dejó la chica en su habitación "Iré a un lugar mejor, no me busquen". Pensaron al inicio que se trataba de uno de sus berrinches, que regresaría cuando se diera cuenta que la vida independiente no era lo que pensaba... Y los días pasaron... Y siguieron pasando...

Kay, ahora llamada Alexis, estuvo los primeros días bajo los efectos de una potente droga que la mantenía sumisa cuando estaba despierta, esto debido a su constante lucha por pedir ayuda y salir de ahí. "Esto no es lo que me prometiste" gritaba, suplicando ser devuelta a casa. Habiéndose rendido cuando Diako le hizo creer que su propio padre la había entregado. Mientras tanto, sus padres habían comenzado una búsqueda tras las constantes llamadas sin responder y las negativas de sus amigos más cercanos en cuanto a noticias de la chica.

Pasaron dos años, su aspecto había cambiado casi de forma radical. Su cabello, antes dorado, ahora lucía tan negro como la oscuridad en su pecho. Sus ojos azules habrían perdido su peculiar brillo tras los constantes abūsos recibidos por los hombres más ricos que jamás nadie se hubiese imaginado. Figuras públicas, reconocidas mundialmente por su labor de altruismo, empresarios, sacerdotes; hombres de todo aspecto, estatus social e incluso nacionalidad. Alexis perdió la cuenta tras darse cuenta que sin importar cuánto luchase, no podría salir de ahí.

Su cuerpo fue modificado físicamente para mantener la atención de los hombres en ella. Para evitar que su familia o alguien cercano le reconociera.
Hubo cirugías en su rostro, en sus senos. La marcaron como a un animal parte de un rebaño. La doblegaron hasta que cedió toda su voluntad a lo que los cerdos ahí quisieran hacer con ella.
El tiempo siguió pasando...

La noche en que todo pasó, Kaylen había sufrido un severo ataque por parte de uno de los hombres que perdió el control y la gölpeó hasta cansarse.
Tal como si se tratase de una muñeca rota, la dejaron en su rincón tirada. Mientras miraba al techo, dolorida, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Lágrimas del dolor más profundo en su ser, no físico, sino espiritual. Se preguntaba porque Dios la había abandonado de esa manera. Porque sus padres no la buscaban. Porque el mundo le había dado la espalda de esa forma. Y entonces, con una voz débil, llamó a cualquier ser que pudiera salvarla. Jurando que daría su alma por ver la luz del sol aunque sea una vez más. Por una venganza sólida, concreta, dura. Entonces una figura demoníaca apareció a su costado, acariciando sus cabellos, su rostro mallugado.

"Mi niña... Haz sufrido la inmundicia humana. El abandono del 'todopoderoso, padre de todos'. Yo estoy aquí, mi niña. Solo tienes que aceptarme... Y todo esto habrá sido una pesadilla..." Le susurró una voz femenina que solo podía escuchar en su cabeza. Suave, dulce, angelical. Kaylen, sin voluntad y con sed de venganza, susurró un "acepto" y cerró sus ojos.

Entonces Lilith hizo lo suyo. Tomó el cuerpo de la moribunda Kaylen y se encargó de que cada uno de los hombres en ese burdel pagaran por sus actos. Todos y cada uno de ellos fueron abatidos. Sus corazones fueron decorados y sus cabezas cērcenadas. Algunos incluso sufrieron desmēmbramiento. No tuvo piedad alguna, tal como ellos no la tuvieron.

Le cedió la conciencia a Kaylen solo para que viese con sus propios ojos su venganza concluida. Fue ella quien llamó a la policía, y luego se quedó sumida en aquel silencio. Lilith la durmió en su conciencia y mantuvo el mando de aquel cuerpo a partir de entonces.
El caso se cerró como "un cliente enloquecido que abatió con todos y luego se suicidō" siendo "Alexis" la única sobreviviente debido a que la habían creído muērta por su estado.

Cuando se reencontró con sus padres, habló de esa etapa como un castigo. Cómo una pena que cargaba por haber creído. Nadie jamás toca el tema, habiéndolo dejado atrás como una página oscura, ahora arrancada de la historia de su vida...

image
Kuromori añadido nuevas fotos a Escritos
3 w

Las luces del recinto se extinguieron de golpe, sepultando el escenario en una penumbra absoluta. Solo permanece un resplandor azul colbato, denso y negrusco, que perfila con nitidez la silueta de Haru mientas las primeras secuelas electrónicas emergen en el aire. La batería programada avanza con cadencia pesada y acompasada; el bajo retumba con pulso telúrico. A su lado Gyro deja que las cuerdas de la guitarra permanezcan sumergidas en una marejada de ecos y reverberaciones construyendo una atmósfera sumamente hipnótica.

Entonces, la figura del vocalista cobró vida. Su cabello azabache, liso, largo con una pulcritud impecable, cae de lado sobre un hombro. El maquillaje oscuro enmarcaba su mirada y ancentuaba la pálida fisonomía de sus facciones, otorgándole una elegancia atávica, entrr lo aristocrático y espectral. Vistiendo un atuendo rigurosamente negro, sobrio pero imponente, dominada por una gabardina larga de corte perfecto. La prenda, ligera y holgada a pesar de su estructura, se ondulaba a cada paso como un velo, convirtiendo la mera sobriedad de su figura en una prolongación de la coreografía.

— El aroma del amor y la muerte está en el aire romántico. — La primera frase de la canción soltó en un susurro. Una modulación grave, felina, sensual y aterciopelada, como si estuviera destinada a un solo oído. — Locura, ignorancia o un sueño lunático.

El canto hizo que todos los espectadores del lugar contuvieran el aliento. El espacio entero se contrae hasta volverse íntimo. Kuromori recorrió el escenario con pasos parsimoniosos y meditado. El italiano ya conocía bien esa metamorfosis. Sabía que aquel japonés trasciende su temple habitual en cuanto el foco o alcanzaba. Sin embargo, esa noche la interpretación de aquella canción poseía algo diferente. La lentitud voluptuosa de la melodía parecía moldeaba a la medida exacta de su compostura.

«¿Desde cuándo esa melodía lo trasformaba en otro? ¿Y le sienta de forma tan descarada?», cavila el guitarrista mientras se obligaba a mantener los dedos en el mástil sintiendo que la mirada se le desviaba instintivamente.

Durante el solo, Haru acorta la distancia. Un paso ágil, otro más. El anuncio de su mirada durante la dulce melodía de aquella voz, advierte a Gyro de inmediato.

«No… este maldito japonés, otra vez.»

Sin romper el hilo del tema, el azabache se posicionó a su lado. Con familiaridad tranquila, apoyó su mano sobre la cadera del guitarrista para acompañar el balanceo de la música. Inclinó un poco su rostro y deja caer la siguiente estrofa a escasos centímetros de su oreja.

— Brilla. Humedeciendo la noche para que se vuelva santa. — una cercanía milimétrica que transformó un gesto escénico en una provocación que enloqueció al público, especialmente al femenino. — Lluvia. Bañándome con las gotas fui tocado… tus dedos, ojos, con mi lengua… erótico.

El italiano tensiona los nudillos, determinado a no errar una sola nota. La voz cavernosa del japones resuena más dentro de su pecho que en los propios monitores, su aliento y ese suspiro o gemido agudo erizaron su piel.

« Concéntrate. No lo mires.»

Cede a la tentación solo unos milisegundos. Terrible error… los ojos delineados de Haru sostienen los suyos con fijeza abismal, y una media sonrisa coqueta, muy pequeña que adornaban su rostro, antes de volver al centro de la escena, le guiña un ojo y toca su largo cabello rubio.

« Maldito seas…»

El siguiente acorde rozó el abismo del destiempo. Mientras que el japonés seguía cantando, el faldón de la gabardina se deslizó tras una mano asciende con lentitud desde su torso hasta la curva del cuello, dibujando sobre su propia piel la cadencia sombría de la melodía.

— Tus ojos brillantes como el zafiro se están nublando, cerca de la luna… — de rodillas, extasiado por el momento, mueve con lentitud y sensualidad sus caderas de arriba hacia abajo, balanceándose mientras todos repetían el coro. — Tus pechos palidecen la luz la luna…

La multitud estalla en un bramido de euforia. Algunos asumían que, la presentación no era más que un pasaje minuciosamente ensayado, otros… no tanto. Haru era más que consciente de que lo era, la diferencia radica en que Gyro jamás podrá lograr desarrollar inmunidad a semejante juego.

Cuando la ultoma nota se extingue en el delay y la oscuridad regresa, Haru agradece y sostiene una botella de agua manteniendo la seriedad que lo caracterizaba tras concluir su presentación. El italiano se aproximó, con la guitarra aún a cuestas y las pulsaciones aceleradas.

— Puedo soportar con estoicismo tus despliegues… o mejor dicho, homosexualidades y coqueterías en escena. — protestó el rubio, ajustando la correa del instrumento con falso enojo. — Pero exijo que dejes de cantarme de esa manera en el oído a mitad de mis solos. Es una maldita distracción, Kuronyan.

El japonés bebe un sorbo con pausa, antes de articular palabra, manteniendo ese temple inalterable que llegaba a desesperar al italiano.

— Consideré que añadía un matiz de tensión orgánica a la ejecución. — responde tranquilamente, encogiéndose de hombros.

— ¡Por poco pierdo el compás de la frase y me ejecutas un acorde en falso!

— Sin embargo… ¿fallaste? No, lo hiciste increíblemente bien, incluso tu tono de voz al acompañarme. Te felicito. En consecuencia, la fórmula fue un éxito absoluto.

Sin decir una palabra más, Kuromori se da la media vuelta. Se quita la gabardina y la cuelga en su hombro, perdiéndose a uno de los camerinos a descansar. Gyro contempló su retirada, negando con la cabeza e incapaz de amortiguar un resoplido de resignación mezclado con una sonrisa involuntaria.

— Qué sujeto tan exasperante…

Después de todo, ya debería acostumbrarse. Si el antiguo guitarrista lo aceptaba sin rechistar, ¿por qué él no?

image

image
Mīkǝ añadido nuevas fotos a Escritos
3 w

Sostenme fuertemente hasta que olvide todo, hasta que mi cuerpo se rompa, aparte, bésame gentilmente, cómo si estuvieras encantado por mi.

En la noche de nuestra partida, así en una luz de la luna.

image
image
+4
Karina Zhang Cambio su foto de perfil
3 w

image
Kuromori Cambió su foto de perfil
3 w

image
Kuromori Cambió su foto de perfil
3 w

image
Kuromori Cambio su foto de perfil
3 w

image
Septiembre Amarillo - Tu Vida Importa
? Septiembre Amarillo: Tu vida importa. No estás solo, siempre hay esperanza.