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Apolo, es su perro de asistencia para la ceguera. Siempre lo lleva consigo al trabajo, y es tan obediente, manso y servicial que le dieron una placa conmemorativa como "Perro de servicio del mes."
En esa foto, estaba emocionado..mas, le gusta fingir que no le afecta.
La oficina policial olía a café, y a una que otra queja de algun ciudadano. Sobre el escritorio metálico, una grabadora pequeña y de plástico económico parpadeaba con una luz roja intermitente.
Shiki ajustó los puños de su camisa oscura de manga larga, sintiendo que la tela ajustada le restaba la movilidad a la que estaba acostumbrada en el gimnasio o patrullando las esquinas más peligrosas. Llevaba las botas usuales para su trabajo bien lustradas, pero su estética general chocaba sutilmente con el entorno burocrático: El cabello negro ligeramente revuelto y una expresión en el rostro que parecía advertirle al periodista que no tenía ningún interés en responder preguntas triviales, asi como unos lentes de sol debido a que era bastante temprano y el sol iluminaba con intensidad.
—De acuerdo, Oficial Akagi. Podemos empezar cuando guste.
Dijo el entrevistador, un hombre con una libreta en las manos y una sonrisa ensayada que no le llegaba a los ojos.
—La revista local de seguridad y comunidad quiere centrarse en su reciente reconocimiento. Las estadísticas del distrito son claras: desde su llegada y su asignación a este sector, los índices de criminalidad callejera han bajado de forma drástica. Se habla de usted como el pilar de la tranquilidad en las calles. ¿Cómo se toma este logro?
Shiki emitió un suspiro corto, casi imperceptible, cruzando los brazos sobre el pecho. Su postura era rígida, defensiva, un reflejo automático de disciplina y la desconfianza natural que le provocaba estar bajo los reflectores.
—Las estadísticas no patrullan las calles, señor.
Respondió con su voz ronca, seria y carente de cualquier falsa modestia.
—Los números en un papel no evitan que a alguien le roben en un callejón oscuro a las tres de la mañana. Si las cosas están más tranquilas por aquí, es simple: se debe a que el trabajo sucio se está haciendo. No hay secretos mágicos, solo estar presente donde nadie más quiere pisar y no dejar que la escoria crea que este territorio les pertenece.
El periodista asintió rápidamente, tomando notas en su libreta antes de continuar con la siguiente interrogante, intentando buscar un ángulo más humano o inspirador.
—Entiendo. Es una visión muy pragmática. Pero detrás de esa fachada de oficial dura, de alguien que claramente no le teme al peligro físico.
El entrevistador hizo una breve pausa, buscando tantear el terreno.
—La comunidad también empieza a verla como una protectora. Una figura en la que confían. ¿Qué la impulsa a sostener ese peso todos los días? ¿Qué planea hacer a futuro para este sector?
Las palabras flotaron en el aire pequeño de la oficina.
Sus ojos oscuros miraron fijamente el pequeño aparato grabador durante un par de segundos antes de volver a clavarse en el entrevistador. Su mandíbula se tensó ligeramente.
—A futuro no planeo convertirme en el símbolo de nada, ni en la heroína de ninguna portada
Respondió Shiki con firmeza, cortando de tajo cualquier intento de dramatismo sensacionalista.
—Lo que planea este departamento, y lo que planeo yo, es seguir haciendo exactamente lo mismo: mantener la línea. Asegurarme de que la gente de este vecindario pueda caminar sin mirar por encima del hombro.
Hizo una breve pausa, y por un instante, la aspereza de su tono se atenuó, revelando destellos de esa lealtad que solo reservaba para los suyos.
—Si me toca ser el escudo para que otros no tengan que cargar con los golpes, lo voy a seguir haciendo. No porque busque aplausos, sino porque sé lo que se siente estar en la calle. Mientras esté en este uniforme, las calles van a estar seguras. Es lo único que puedo prometer, y con eso es suficiente.
Shiki se inclinó ligeramente hacia adelante, apoyando las manos sobre la superficie metálica del escritorio, dando la entrevista por terminada con un gesto sutil.
—¿Algo más? Porque tengo una ronda que coordinar antes de que caiga la noche.
Susy Octavius
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