💋 Chismecito #332
Algunos si se pasan de verdura

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💋 Chismecito #331

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La tarde viene cayendo, y el Juke Joint de los hermanos Moore ofrece las mejores bebidas, el mejor ambiente, la mejor música, y la mejor comida de todo el Delta del Mississippi. Claro, por un medico precio de entrada.

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Yes, I'll be good in bed, but I'll be bad to you.

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También es responsable, o prudente el aceptar cuando no somos capaces de hacernos responsables de una relación, de corresponderle los sentimientos a alguien.

No digas que si solo por miedo de dañar a alguien. Es mejor un dolor certero que un envenenamiento largo, sufrible y postergado.

Un hombre que no es responsable de sus desliz. Por ejemplo embarazar a una chica. Es porque no tiene educación o no le enseñaron a hacerse cargo de sus acciones.

No reina, no tienes que aceptar las migajas de un hombre. Si no te respeta y ama con la misma intensidad que tú a él, no vale la pena. Solo se va a aprovechar de tú buen corazón.

HOT SUNNY DAY ON CLARKSDALE

El calor sofocante del atardecer en Clarksdale mantenía las calles desiertas, pero la tensión en el aire se podía cortar con una navaja. Elias "Stack" Moore estaba apoyado contra la barra del viejo aserradero, ajustándose los puños de la camisa de vestir, cuando la noticia llegó de boca de uno de sus muchachos: un camión de la facción local del Ku Klux Klan había entrado al pueblo a plena luz del día. Creían que nadie los observaba. Habían acorralado a los Chow —la pareja de comerciantes formada por Bo y Grace Chow— exigiendo la cuota de "protección" bajo amenazas implícitas de quemar su negocio.

Pensaron que Clarksdale seguía siendo el patio trasero donde podían imponer su terror con impunidad. No sabían que ahora los hermanos Moore eran los dueños del pueblo.

Stack no esperó. No llamó a Smoke ni buscó una estrategia diplomática; la sangre le hervía, inflamada por el hambre oculta que quemaba bajo su piel y la rabia de ver a los suyos amenazados. Reunió a ocho de sus hombres más leales, armados con revolvers de bajo calibre y salieron a cortar el paso a la arteria principal del pueblo.

El rugido del motor del camión del Klan resonó a lo lejos, levantando una polvareda seca. Los miembros del grupo venían confiados, riendo en la cabina tras haber recogido el sobre con la extorsión de la tienda de los Chow.

Stack se plantó justo en medio del camino de tierra. Flanqueado por sus ocho hombres, lucía impecable en su traje a la medida, sosteniendo una pesada escopeta de bombeo sobre el hombro con una serenidad aterradora.

El camión no aceleró para arrollarlos, pero tampoco pretendía detenerse del todo. Al ver a la patrulla improvisada, el conductor hizo sonar la bocina con prepotencia.

Stack no pestañeó. Con un movimiento fluido y mecánico, encajó la culata de la escopeta en su hombro y apuntó abajo.

¡BANG!

El estruendo del disparo reventó el neumático delantero izquierdo. El neumático se desintegró en jirones de caucho y la rueda de metal arañó el suelo de piedra, haciendo que el pesado vehículo diera un bandazo violento antes de frenarse a pocos metros de Stack.

—¡Malditos sean! —gritó el copiloto, un sujeto corpulento que abrió la puerta de golpe, bajándose con un revólver en la mano y la cara roja de ira—¡¿Saben con quién se están meti...?!

No llegó a terminar la frase. Stack dio dos pasos al frente, acortando la distancia en un pestañeo casi sobrenatural, y le encajó el cañón de la escopeta directamente en el esternón.

¡BANG!

El disparo a quemarropa perforó la tela y el pecho del sujeto, saliendo por su espalda en una nube roja. El cuerpo salió despedido hacia atrás como una muñeca de trapo y cayó inerte sobre el barro. El eco de la detonación hizo temblar las ventanas de las casas vecinas.

—¡Fuera del camión! —bramó Stack, cortando el cartucho con un sonido metálico y seco que heló la sangre de los sobrevivientes—¡TODOS ABAJO, AHORA!

Los hombres de Stack se abalanzaron sobre el camión, encañonando las ventanillas y arrastrando fuera a los tres ocupantes restantes. Los arrojaron de rodillas sobre el polvo del camino, justo enfrente de la tienda de Bo y Grace Chow. Las cortinas del pueblo empezaron a moverse; los habitantes, temblorosos, observaban por las ventanas.

Stack caminó despacio alrededor de los tres hombres arrodillados. Su mirada, normalmente alegre y encantadora, reflejaba una frialdad absoluta, con un destello oscuro y hambriento al oler la sangre fresca en el suelo.

—Pensaron que Bo y Grace estaban solos, eh? Pensaron que este pueblo todavía les perteneceia, que podian venir y joder a la gente, quitandole el poco dinero que ganan al dia para gastarlo en sus mierdas, ¿¡EH!? —dijo Stack, paseando la escopeta frente a sus rostros aterrorizados—Se equivocaron.

Sin vacilar, Stack se detuvo detrás del primero. Levantó la escopeta, apuntó a la nuca y apretó el gatillo.

¡BANG!

El cuerpo cayó hacia adelante. El hombre de al lado comenzó a suplicar, llorando y pidiendo clemencia por su familia, pero Stack volvió a accionar el mecanismo de bombeo con una calma despiadada. Apuntó al segundo.

¡BANG!

El silencio posterior fue ensordecedor, roto únicamente por el sollozo descontrolado del último sobreviviente, un muchacho joven que temblaba como una hoja, cubierto con la sangre de sus compañeros.

Stack se inclinó hacia él, quedando a escasos centímetros de su oído. El joven sintió un frío antinatural emanar de la piel de Stack y la presión de unos ojos que lo escudriñaban no como un hombre, sino como un depredador a punto de devorarlo.

—A ti te dejo vivo por una sola razón.. —susurró Stack con voz rasposa—Vas a regresar a la guarida de tu club. Vas a decirles lo que viste hoy aquí. Les dirás que si vuelven a poner un solo pie en Clarksdale, si vuelven a tocar a los Chow o a cualquiera de nuestra gente, no voy a molestarme en usar una escopeta. ire a su maldita guarida y les llenare el culo de dinamita, ¿Te quedo claro, Timmy?

El muchacho asintió frenéticamente, incapaz de articular palabra.

—Ahora corre —ordenó Stack, incorporándose.—¡CORRE!

El sobreviviente se levantó a trompicones y echó a correr por el camino desértico sin mirar atrás. Stack observó el camino un segundo, luego miró a sus hombres y al suelo manchado de rojo. Limpió el cañón de su arma con un pañuelo de seda, se ajustó el sombrero fedora y sonrió para sí mismo, sabiendo que la noche en el Delta apenas comenzaba.

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Amor, no eres beca para andar dando oportunidades 🥺

¿Como que es dificil hacer esto? Para mi es natural, je...

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