—Je... En dos días, conocí, besé, me mandaron al diablo, comencé una relación sin saberlo, la terminé también, la volví a comenzar y ahora me voy a casar. Más de la mitad de esto ni siquiera lo sabía yo. (?)

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Siempre hay tiempo para todo, o eso creo

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CONFESIONARIO RELIGIOSO
#agnosia #lemon #nsfw

—Perdóneme, padre, pues he pecado con mi mente.

La confesión salió apenas de entre sus labios en un sonido tenue. Su vena religiosa era algo que pocas veces llegaba a explotar. Casi siempre estaba más bien dedicada al arte, a la psicología y otros rubros más inmediatamente provechosos. Pero había algo en estas noches que no la dejaba dormir como antes.

—Dime, hija mía. ¿Qué es lo que te atormenta?

Se lo pensó unos momentos antes de continuar. Tan avergonzada como extasiada. Decir estas cosas en voz alta no era algo propio de ella, pero si no era este el lugar correcto para desahogar esos pensamientos, ¿dónde más podría hacerlo?

—He estado fantaseando con un hombre —las palabras temblaron al romper el pesado silencio—. Alguien que posee características tan extrañas que se apodera de mis sueños.

A medida que lo describía, el recuerdo de sus ojos se coló en su mente. Esa voz grave y cuidadosa que murmuraba cosas a su oído, que declaraba promesas de amor y pertenencia como nunca antes había escuchado.

—¿Qué es lo que sueñas, querida?

Un escalofrío recorrió su cuerpo en ese instante. Volteó hacia el otro lado del confesionario, ligeramente ofendida por la pregunta, pero a sabiendas de que no podría deshacerse de la culpa si no era capaz de expresarla de principio a fin.

—Sueño que él me besa despacio, sin prisa alguna —sus dedos empezaron a juguetear con la tela de su falda—. Que toca mi piel como si fuese un escultor, moldeandome a su placer.

Un sonrojo se apoderó de sus mejillas y quiso detenerse ahí. Ya ni siquiera estaba segura de si el calor que se extendía a lo largo de sus piernas era por la culpa o una emoción diferente, una emoción nueva y demasiado intensa.

—Y esos sueños, ¿Te resultan desagradables? ¿O encuentras disfrute en soñar con este... hombre?

Ophelia bajó la mirada, sin más remedio inmediato que mirarse las manos y apretar los nudillos por breves instantes, admitiendo para sí misma una verdad demasiado peligrosa.

—Lo disfruto, padre. Cada segundo. Todas las noches me voy a dormir con la ilusión de volver a encontrarlo en mis sueños y dejar que sus labios posean cada parte de mí.

Era tan íntimo y obsceno. Algo escandaloso que el mundo no tardaría en juzgar de enterarse. Algo que ella misma dudaba ser capaz de perdonarse, por caer en el horrible pecado de la lujuria hacia un hombre que apenas conocía. El silencio reinó por unos momentos en el confesionario, al menos hasta que logró escuchar un muy sutil suspiro que venía del otro lado de la división.

—¿Padre?

Ophelia se acercó un poco más, intentando hacer lo indebido y buscar la silueta del religioso que debería estar del otro lado. Pero fue incapaz de verlo, encontrando sólo el vacío. Entonces la cortina que daba al exterior se abrió de pronto, haciendo que la castaña se volteara repentinamente, soltando un jadeo.

—No tienes que reprimir esos deseos, ángel —pronunció con voz afectada la silueta que la acechaba, metiéndose en la privacidad de ese sagrado refugio y dejando a ambos a oscuras, resguardados por una simple cortina—. Exploralos, disfrútalos. Por piedad, ¡Aceptalos!

—Tú... ¿Cómo me encontraste aquí?

Poco pudo razonar antes de que aquel hombre la sujetara por la cintura, haciéndola cambiar de posición de modo que terminó sentándola sobre su regazo. Intentó resistirse, sabiendo que no era algo debido, mucho menos en este sitio, pero a su vez encontrando placer y deseo en su estado más puro mientras este individuo bañaba con su lengua la piel de su cuello o deslizaba una de sus manos a lo largo de los muslos suaves y tersos de Ophelia.

—Tenerte así es un deleite que he suplicado por más tiempo del que podrías imaginar.

El susurró llegó acompañado de un cálido aliento, golpeando su oído y provocando un cosquilleo indebido que recorrió todo su cuerpo.

No debía ceder.
No debía entregarse a él.
Había mil motivos por los cuales esto estaba mal.

Pero, cielos, nunca antes había sentido algo así de fuerte y extrañamente seductor. Era la clase de anhelo que sólo existía en las obras de ficción que interpretaba. Y ahora, en esos ojos preciados que la miraban como si fuera la única y más hermosa criatura en toda la tierra.

Ophelia cedió por fin. Lo besó con esas ansias que había estado guardando por días. Se deleitó en el increíble sabor de su boca y el jugueteo que este era capaz de hacer con su lengua tan solo para explorarla con avidez.

Las manos de él encontraron el camino con una seguridad que hizo que Ophelia contuviera el aliento. Un estremecimiento la recorrió por completo y tuvo que aferrarse a sus hombros, buscando en él algún punto de equilibrio a medida que los dedos masculinos poco a poco atravesaban las barreras de su ropa y se abrían paso hacia su calor más sensible.

Lo recibió sin resistencia, como si él siempre hubiera estado destinado a encontrar ese sitio y adueñarse de él. Su cuerpo respondió con la humedad más suave y deliciosa, que bañaba su mano con cada movimiento y le permitía explorarla sin interrupción alguna. La castaña lloriqueó mientras dos dedos se adentraban en lo profundo, sujetándose con fuerza del oscuro saco que cubría la anatomía de su impertinente compañero.

El pulgar, mientras tanto, se encargó de atender rigurosamente ese delicado punto sensible e hinchado apenas perceptible en su entrada, extrayendo así más gemidos y sonidos obscenos desde el fondo de su garganta. Cada uno aminorado por los besos atentos y amorosos que ese hombre era capaz de darle en medio de su ceguera lujuriosa.

Cada minuto que pasaba representaba un grado de decencia perdido. Pronto sus caderas empezaron a imitar los movimientos ajenos, buscando mayor fricción, aún más contacto. Ella misma esparció besos húmedos a lo largo del cuello ajeno y desabrochó un par de botones de su perfecta camisa, solo para tocar y besar todavía más.

—Mírame —murmuró él—. mírame, ángel.

Ophelia abrió los ojos. Y fue un error.

Porque la forma en que él la observaba, extasiado y agitado, terminó de destruir cualquier pequeño resto de resistencia que le quedara. Había algo peligrosamente atento en su expresión, una paciencia calculada que contrastaba con el deseo que brillaba en sus ojos.

Ella soltó su nombre en un susurro quebrado. Provocando en él un gruñido casi animal, instintivo, como si ambos estuvieran aceptando su posición como cazador y presa. Entonces la sensación alcanzó finalmente su punto más alto. Él usó las fuerzas que le quedaban para asegurarse de que disfrutara un ritmo constante, con tacto suave pero a la vez seguro, gozando de los jadeos que ella emitía con cada vez mayor dificultad.

Él guardaba silencio tanto como podía, pero su mente era una maraña de pensamientos sobre cuánto anhelaba a esa chica de ojos azules, lo mucho que deseaba venerarla con su vida misma, lo profundo que lo afectaba cada reacción que era capaz de provocar en ella.

Entonces la sintió apretarse en torno a sus dedos, mojandolos con su dulce esencia y colmandolos con el placer de su éxtasis. No dejó de moverse por los próximos segundos, ni siquiera se distrajo por los grititos que ella intentaba contener mordiéndole el hombro con esos dientes inofensivos. La castaña se aferró a él y sostuvo sus brazos con una rudeza inusual para sí misma mientras la tensión en su vientre por fin se rompía desastrosamente.

Ella no fue capaz de distinguir el momento en que las hermosas iris se teñían de un escalofriante rojo sangre, o la formidable resistencia que aquel individuo extraño tuvo que hacer para resistirse a probar lo más jugoso y caliente de las venas corriendo por su cuello. Estaba demasiado sumida en su goce que estos detalles pasaron desapercibidos justo frente a ella.

El resultado líquido de su encuentro no tardó en manchar la perfecta tela de los pantalones ajenos, pero no podía importar menos.

Ophelia estaba cansada, incluso adormilada, pero sintió como él propiciaba un pequeño beso en su frente que contrastaba con la intensidad de hace apenas unos segundos. El silencio se adueñó nuevamente de aquel escenario, pero ella estaba dispuesta a perderse definitivamente de la gracia divina. Su mano viajó hasta el cinturón de su compañero, quien la tomó por la muñeca en un acto repentino.

—Aún no, mi cielo —murmuró, sin separarse un sólo centímetro—. Tomemos un paso a la vez.

—Entonces, ¿cuándo? —se quejó Ophelia—. ¿Cuándo me permitirás tocarte y... tenerte?

Las manos femeninas no tardaron en buscar su rostro y acariciarlo con reverencia, perdiéndose después entre las finas ebras oscuras de su cabellera. Una sonrisa muy sutil se asomó en los labios del varón, satisfecho con lo que había obtenido a cambio de algunos minutos de lujuria desembocada. Era consiente de lo que estaba despertando y eso era suficiente satisfacción, por el momento.

—Será en un lugar más romántico que este. Para tardarme todas las horas que quiera en reclamarte y hacerte feliz.

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Ophelia Bellrose añadido nuevas fotos a +18
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#TheAuthor Sí fb, sí conozco a esa beach. No fb, no le vuelvo a dar ni la hora.


. 𓇡 ❪ 𝗟𝗔 𝗣𝗥𝗘𝗦𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗢 𝗔𝗨𝗦𝗘𝗡𝗧𝗘 ❫ 𓇡

      ╰── ❪adj.❫ my story ──╯


▤ ◟⦂ written 𝖻𝗒 : #moonprincess 🌙

    〝Yuvrani Chandrika Rathore〞 

      ɪ. antes de la selección

     ɪɪ. 𝗳𝗲𝗰𝗵𝗮 ; año 2008

    ɪɪɪ. 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 ; palacio bhawan, distrito I





────── ( 𝗳. ) ૮ • ᴥ • ა appa

────── ( 𝘁. ) chandrika rathore

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Su nombre es Jeff el tiburón terrestre y busca héroes para jugar un rato. Que no se preocupen el no come humanos, al contrario puro pescado

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Solo recuerda... Nunca estás solo, siempre hay alguna niña muerta cerca tuyo observandote...
Muakis(?)

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Kirk Creó una nueva historia/capítulo
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Solo a mí | #relato #historia #trasfondo #lore #kirk

Informes

Informes

ARCHIVO OPERACIONAL

CLASIFICACIÓN: RESTRINGIDO
ACCESO: PERSONAL AUTORIZADO
REGISTRO: K. EVANS
ESTADO DEL ARCHIVO: ACTIVO

Los documentos contenidos en este archivo corresponden a operaciones en las que ha participado el operativo identificado como K. Evans.

Cada registro recoge una situación operacional concreta, incluyendo despliegue, localización, contacto, bajas y estado de la misión.

La información posterior al encabezado corresponde a una reconstrucción cognitiva del operativo, obtenida mediante los sistemas de registro de Centinela y asociada a la actividad perceptiva y mental registrada durante el desarrollo de la misión.

El contenido no constituye una declaración voluntaria del operativo.

La reproducción textual de determinados procesos cognitivos se mantiene en primera persona cuando la reconstrucción conserva suficiente integridad para permitir su identificación como experiencia subjetiva del activo.

Las alteraciones, interrupciones o pérdidas de continuidad presentes en determinados registros corresponden a limitaciones del procedimiento de extracción.

ADVERTENCIA:

La reproducción, distribución, modificación o extracción no autorizada de cualquiera de los registros contenidos en este archivo queda restringida al personal autorizado.

El acceso a reconstrucciones cognitivas de ALPHA-1 requiere autorización de nivel Ω.

La consulta de estos registros no deberá realizarse fuera de los protocolos establecidos por la División de Inteligencia y Personal.

Mi Daecito hermoso, te traje galletitas.
TKM. ✨️

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Icarus es la sensación bastante
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me ven muy bebé y tranquilito pero saquen temas de terror y me les voy.

|| Soy muy nueva aquí, hay alguien que pueda guiarme?