Tenía que hablar con él. Lo sabía. Lo supo desde que comenzó a tener esos sentimientos por su “amigo”, y más cuando estos parecían ser correspondidos. Sin embargo, no encontraba la forma correcta de hablarlo. ¿Qué se supone que debía de decirle? “Kenma, estoy enamorado de este tipo, ¿te incomoda?”. Kenma pensaría que se está burlando de él, o que necesita darle un golpe para que se le acomode el cerebro.
Todo era más complicado porque… no se trataba de que ya no amara a Kenma como lo hacía, ni que quisiera tener una aventura alocada con el rematador de los MSBY. No se trataba de eso. Era algo más profundo, un sentimiento que se había creado y alojado en su pecho junto con el amor profundo que sentía por su actual pareja.
Decían que el amor podía presentarse de muchas maneras, algunas incomprendidas por el ser humano. Así que, ¿cómo sabía no era su caso?
La otra cuestión era, ¿qué esperaba que Kenma le contestara? ¿Que estaba bien? ¿Qué lo entendía? ¿Una relación abierta? Toda su mente era un caos, y por eso no había tocado el tema, pero sabía que no podía seguirlo posponiendo por más tiempo.
Sus pasos se sentían pesados, mientras caminaba dentro de la habitación donde ya había escuchado estaba Kenma. Lo vio ahí, como siempre jugando. Se aproximó despacio hasta estar lo suficiente cerca, y captar su atención. Formó una sonrisa al ver sus ojitos cansados, y se inclinó dándole un beso en la frente.
—Oye… ¿estás ocupado justo ahora? —sentía que le costaba incluso hablar, sintiendo un nudo en la garganta, pero intentó mantener la sonrisa y la misma expresión, tranquila, como si nada pasara —. Es que… quisiera hablar contigo de algo. Y necesito dejes tus videojuegos por unos minutos.
Aún no sabía por dónde comenzar, pero tenía que armarse de valor. Resolver esa situación.
Aevum Nox
KENMA KOZUME
Por lo que sí, se había saltado el desayuno y luego de una ducha rápida, se había puesto a jugar mientras grababa todo para poder luego editarlo y subir el contenido a su canal de Youtube.
Al hacer esto, podía permitirse un par de días de descanso, podría aprovechar quizá un dia entero para dormir y quizá... Quizá si el horario de Kuroo lo permitía, podían salir a cenar y hacer un poco de esas cosas de parejas.
Sentía que últimamente había estado mucho tiempo en casa, apenas prestándole atención. Kuroo no se quejaba, pero incluso él sabía cuando estaba comenzando a ser demasiado descuidado.
Por eso su pequeño esfuerzo, esa sería su sorpresa para Kuroo y de paso, un regalo para sí mismo. Se le complicaba un poco ser demasiado cariñoso, pero ahora deseaba un poco de tiempo a solas con su novio.
No lo esperaba temprano, por eso fue una sorpresa para él verlo de repente en su habitación. Sonrió un poco ante el pequeño beso y al ver que quería hablar, se dispuso a detener la grabación de pantalla, del video y del audio, ya luego editaba todo.
—¿Qué pasó? ¿Estás bien? —Se giró en su silla hacia él, frotando uno de sus ojos. Lo miró, espectante y con curiosidad. Kuroo nunca era tan silencioso como lo estaba ahora. No lo entendía.
Y quizá, si alguien le hubiera explicado antes sobre la frase "necesitamos hablar", solo quizá se hubiera preparado mejor para la tormenta que se desataría de repente en su mundo tan pacífico.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Se sentó en otra de las sillas, y se colocó delante de él, estando a la misma altura. En verdad no sabía por dónde comenzar: él, que siempre sabía qué decir en cualquier momento. Respiró profundo, antes de comenzar a hablar.
—¿Recuerdas... La vez que vimos una película sobre un matrimonio de tres personas? Esa donde hablaban sobre los diferentes tipos de amor, como... La familia, los amigos, las mascotas... —comenzó comentando aquello, como si quisiera darle un contexto de: no me lo he inventado yo—. Y que dijimos que debía ser muy complicado tener una relación tres personas, ya sabes, habría más peleas y todo... —dejó salir una risa floja.
Dios, intentaba poner sus pensamientos en palabras pero hasta él sabía esto lo estaba haciendo más enredoso que claro. Frotaba sus manos en la tela de su pantalón, todo el tiempo manteniendo la mirada en los ojos de
Kenma.
—En ese momento yo pensé que... No tenía mucho sentido. ¿Cómo podías sentir lo mismo por más de una persona? —sintió de nuevo el nudo en la garganta, y sus ojos vacilaron, viendo a otro lugar fugazmente —. Creo que... Es porque no lo había vivido. Yo... Creo que siento lo mismo que siento por ti... Por alguien más.
Soltó, finalmente. ¿Era así como quería decirlo? No quería que Kenma pensara su situación se debía a un malentendido, o la emoción de lo nuevo. Así que tal vez remarcar era de esa forma, lo volvía más claro.
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Su ceño se frunció cuando de la nada comentó esa ridícula película. Lo recordaba, habían estado aburridos y esa noche simplemente habían elegido lo primero que les apareció en la plataforma para ver. Ambos habían coincidido, la trama era absurda: no puedes amar a dos personas a la vez.
Y kenma estaba seguro de eso, a pesar de su prácticamente nula experiencia en temas románticos, ya que Kuroo había sido su única pareja. Pero incluso él mismo había pensado fríamente en el asunto, pues si de repente sintiera que comenzaba a amar a alguien más, significaba que lo que sentía por Kuroo había muerto.
Por supuesto, la confusión por la elección del tema para conversar lo dejo en silencio. Pero, para bien o para mal, su mente era muy rápida y no necesito ni siquiera que Kuroo terminará de hallar torpemente las palabras para explicarse al respecto, Kenma de repente entendió todo simplemente con ver sus nervios, su mirada culpable y esa pequeña vacilación por su parte.
Y no, su estúpida explicación no sirvió en nada para aliviar el dolor que de repente sintió en el pecho ni las nauseas que revolvieron su estómago sin compasión. Y a pesar de todo, su mirada no dejó de prestar atención a ese rostro que muchas veces declaró con seguridad que lo amaba "demasiado".
—¿De que hablas..? —Su mano distraídamente fue hacia su pecho, frotando en un intento de mantener a raya emociones complicadas. ¿Quién le habría dicho que sentiría tanto por una ruptura? —No trates de tomarme por un idiota. ¿Te justificas en una película?
Fue él quien terminó rompiendo el contacto visual y de hecho, no pudo permanecer en su lugar. Se puso de pie y volteó otra vez hacia su ordenador, de repente lo que estaba haciendo le parecía lo más estúpido del mundo.
—Las cosas son más sencillas de lo que tratas de explicar. —Comenzó a guardar todo, porque estaba claro que ya no iba a seguir, al menos no ese día. —Tú ya no me amas. Está bien, puedo entender eso, pasaría en algún momento. Pero no trates de fingir que todavía te importo.
@Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Se puso de pie también, aproximándose hasta él sin saber si era mejor tocarlo o no. Las peleas con Kenma pocas veces tenían esta atmosfera tensa. Si llevaban gritos, nunca era nada serio, y si no los llevaban era más porque buscaban resolver un desacuerdo.
—¡No es de ese modo! —se apresuró a decir, manteniendo una pequeña distancia, viéndolo guardar las cosas para, tal vez, no tener que mirarlo —. Por eso es… por eso es tan complicado. Escúchame, Kenma. Yo te amo. Y jamás en mi entera vida voy a dejar de amarte —tomó su muñeca, tirando suavemente de él para que girara en su dirección —. No quería justificarme con una película, es que es algo que no se ve todos los días… Sé que piensas que te estoy cambiando por otra persona, pero no es así.
Negó varias veces, intentando volver a encontrar su mirada. Terminó sujetándolo por el rostro para conseguirlo, su mirada agraviada, porque quisiera no tener que estar haciendo esto… causarle esos sentimientos al hombre que adoraba desde que eran niños.
—Tú sabes que nunca te mentiría, Kenma. ¡Jamás lo haría! —insistió, porque no podía dejar que todo terminara en ese maldito malentendido. No era así como quería fueran las cosas, aunque bien, Testuro sabía que era un riesgo que tenía que pasar cuando quisiera sacar a la luz lo que había estado sintiendo por otra persona. Claro que lo había pensando mucho, y en un principio, creyó lo mejor era ignorar todo eso y olvidarlo.
No había podido.
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Todo el ruido, sin embargo, se detuvo de repente cuando Kuroo le sujeto del brazo y guío a su cuerpo a volver a encontrarse con él. Reaccionó en automático, dejándose guiar, pues siempre había hecho caso.. ¿No?
Negó varias veces también. No quería hacer caso a alguien que lo estaba lastimando, no quería escucharlo. Suspiró de forma temblorosa cuando volvió a encontrarse con la mirada de Kuroo. —No me toques.. —Primero balbuceó, como si no tuviera la fuerza para pronunciar las palabras. Pero como si todo esto le drenará la energía con cada segundo que pasaba, simplemente quería terminar todo y largarse. —¡He dicho que no me toques! —Alzó la voz está vez, sus manos fueron a deshacerse de las manos contrarias.
Lo único que Kenma agradecía era haber mantenido bajo su posesión el departamento en el que había vivido antes de mudarse con Kuroo. Al menos tenía a donde huir en esta horrible situación.
—¡Claro que me mentiste! —Acusó está vez, su voz temblando mientras le daba un pequeño empujón al mayor, simplemente para mantenerlo lejos. —¡Me mentiste en el momento en el que pensaste en esa persona en vez de mi! En el momento en que... La amaste en vez de a mí. —Tropezó con sus palabras, pues a pesar de que se jactaba de entenderlo, la verdad es que no lo hacía.
¿Cuando pasó? ¿En qué momento fue? ¿Quien fue? Sin embargo, la idea de ponerle rostro a esta persona empeoraba sus nervios, porque repasando todas las interacciones que sabía que Kuroo tenía, sospechaba de alguien en específico.
Llevo una de sus manos a su rostro, frotando sus ojos que de repente ardían. —Oye.. —Llamó de mala gana antes de forzarse a mirarlo. Quizá sus ojos brillaban por el dolor y las lágrimas contenidas, pero en su mirada también había rabia por la traición que sentía. —Te he dicho que te entiendo... —Relamió sus labios resecos, antes de suspirar. —Si, lo hago. ¿Te trato mejor? ¿Te juro amor de mil y una formas? ¿Te cogió mejor?
¡Me da igual! Si... Me da igual, porque sé lo que te ha faltado conmigo, no te estoy culpando de esto.
Volvió a frotar su rostro con una de sus manos para despejarse y de paso, se desató el cabello. Sentía que estaba hecho un completo desastre. —Pero deja de torturarme y abre los ojos, tú ya no me amas. Entonces deja de decirlo y de buscar excusas, porque sabemos que eso no es posible. —Y al fin, se dio la vuelta para ir hacia su armario y buscar una maleta. No pensaba llevarse nada, tenía el dinero para reponer todo, pero al menos iba a llevarse el jodido ordenador. —Deja de intentar aferrarte a tu vida del pasado. ¿No es eso lo más gracioso? No deberías ser tú el que trate de aferrarse a esto sabiendo que eres tú quien ya tiene a otro.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Y cada una de sus frases, resultaba peor que la anterior. Se sentía paralizado, estúpido, no pudiendo moverse de su lugar mientras Kenma llegaba a sus propias conclusiones. Y si bien nada de esto era de ese modo, Kuroo no podía culparlo de sentirse de esa manera. ¿Por qué había pensado esto podría ser diferente? Por su tonta ilusión, claro estaba.
Su cuerpo reaccionó por fin cuando lo vio con aquella maleta en sus manos. El corazón se le apretó, pero también se aceleró. Pues no podía dejarlo irse, no estaba en su ser ver a Kenma marcharse de su lado. Se aproximó hasta él y le arrebató la maleta, pensando aventarla hacia cualquier sitio, pero se contuvo, tan solo manteniéndola aferrada con su mano. Su respiración era inconsistente y en sus ojos estaba el terror, el profundo miedo de perderlo.
—Nada me ha faltado contigo, ¡créeme! —su voz sonó a una súplica, porque sí, estaba suplicando porque le entendiera, aunque esto parecía cada vez menos probable —. No estoy… No estoy buscando a otra persona porque no tenga contigo lo que quiero. ¡Tú me das lo que quiero! Pero… solo pasó…
“Solo pasó”, parecía lo más absurdo de todo, pero, ¿no había sido así justamente como pasó su relación? Solo así, con el trato diario, con el conocerse día a día, estar cuando el otro lo necesitaba, aún sin saberlo. ¿No era así como funcionaba el amor? Y si él todavía no amara a Kenma, aún amando a otra persona, ¿por qué le dolía tanto pensar en que lo estaba mandando a la mierda?
Esta vez sí tiró la maleta a un lado, y sin pensarlo, se puso de rodillas, sus brazos rodeando la cintura ajena. Lo apretó entre sus brazos, no habría forma de que el menor lo alejara esta vez, y por desgracia no aceptaría su deseo de espacio en esta ocasión. Sentía que se le iba a acabar el aire ante la ansiedad, pero no podía importarle menos.
—Mi amor… por favor, por favor, lo siento —sus manos se aferraron a su camiseta, en la zona de su espalda, y con los ojos cerrados apoyó su cabeza contra su abdomen —. Lo siento tanto. No estaré cerca de él, nunca más. Yo… no pensaré en él nunca más —sintió que la voz se quebraba y reprimía las lágrimas acumuladas en sus ojos, inútilmente —. Olvídalo, ¿sí? Solo… olvídalo.
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Lo que era un dolor emocional paso a convertirse en un malestar físico, estaba agotado y solo quería recostarse y llorar. Nunca pensó que algo así podría pasar con él, pero Kuroo se esforzó en enseñarle incluso lo que era que tirarán y rompieran tu corazón luego de haberlo adorado en un pedastal.
—¡Devuélveme la maleta, Kuroo! —Exigió por encima de sus palabras. Lo escucha y eso era lo peor, pues no quería hacerlo. Pero sus quejas y todo en él se detuvo cuando escuchó "la razón" por la que sucedió todo esto.
"Solo paso".
¿Así de fácil se tiraba años de relación y una vida juntos? Su mirada inevitablemente viajo al rostro del mayor, como si no pudiera creer lo que acaba de decir, y sin previo aviso, las lágrimas simplemente humedecieron sus mejillas, incluso sorprendiéndolo a él.
Ah..
Llevó una de sus manos a su rostro para intentar secar las lágrimas y dio un par de pasos hacia atrás, asustado, cuando la maleta terminó en el otro extremo de la habitación, tirando algunas cosas más en su camino.
No pudo escapar del agarre de Kuroo, pero es que ya no tenía fuerza para luchar por irse. Solo pudo quejarse ahí, llorando en silencio y tragándose sus sollozos mientras forcejeaba apenas con los brazos que lo rodeaban y empujaba de vez en cuando la cabeza de Kuroo para que se alejara de él.
—Sueltame.. —Se quejo, su voz rota, tratando de retroceder de alguna forma ante las palabras del mayor que parecían un puñal que no dejaban de perforar su corazón. Negó con desesperación. —Confié en ti.. —Acuso con tristeza. —Lo arruinaste todo. —Lo peor eran los intentos de Kuroo de convencerlo de que podía solucionar lo que hizo. Kenma no era ingenuo, ¿cómo dejas de amar a alguien tan rápido? Simplemente él había perdido ante alguien nuevo y mejor. —No me toques... Por favor, suéltame —Llegado un punto, incluso se rindió de forcejear con él. No podía contra su fuerza.
Solo le quedó llevar sus manos a sus ojos, cubriéndolos mientras las lágrimas seguían cayendo. —Por favor... Ya no me lastimes. No puedo. —Sollozó al fin, al ser incapaz de contener más su llanto. El dolor se filtro por su voz mientras se quedaba de pie, simplemente llorando.
Kenma no recordaba exactamente la última vez que lloró. Muchas veces se había sentido triste o simplemente decaido, pero muy pocas cosas habían logrado hacerlo llorar de esta forma.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Sus brazos se cierran alrededor de su cuerpo, presionando, pero el tono de su voz le revela que no está bien. Claro que no está bien. Al alzar la mirada, se encuentra con su rostro cubierto de lágrimas, aunque no solloza, aunque no hacía ningún ruido, el llanto estaba ahí.
Kuroo entonces se sintió la peor mierda del mundo, y que merecía totalmente que Kenma no quisiera verlo nunca más. Él, que se había prometido desde niño cuidarlo y no permitir se burlaran de él para no verlo triste, le había hecho llorar como no veía hace mucho tiempo.
Él mismo estaba llorando, pero sus lamentos parecían ser hasta cínicos ante los ojos de Kenma. Se separó apenas, soltando su cuerpo y reuniendo la energía de ponerse de pie.
"Ya no me lastimes", había escuchado. Sus manos no se atrevieron a acunar ese rostro que tanto le gustaba cubrir de besos hasta hacerlo enojar. Su voz, no se atrevió a llamar su nombre con preocupación como cada que lo veía desanimado. Porque él era el culpable de todo eso.
—Lo siento —dijo en su lugar, la expresión de su rostro llena de dolor, de culpa. El miedo a perderlo le decía no le dejara irse, no lo soltara hasta que lo comprendiera. Pero la culpa le decía que no merecía para nada ser entendido ni mucho menos amado por él —. De verdad te amo —insistió, en un estúpido intento final.
Aevum Nox
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Danni
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KENMA KOZUME
Durante todos esos meses, Kenma había sentido tantas emociones que estaba algo asqueado de cómo incluso las pequeñas cosas podían lastimarlo. Parecía como si todo lo que debió sentir y experimentar en sus años de escuela, le golpeará en la cara y le agobiara hasta el hartazgo.
Le habían roto el corazón y quizá no le habían sido infiel, pero le gustaba incluirlo en la lista de sus "experiencias de vida". Había salido de fiesta hasta ahogarse en alcohol, algo no muy difícil teniendo en cuenta su nula tolerancia, y también había tenido muchos amantes, algunos más entrañables que otros, pero había experimentado distintos tipos de relaciones.
Todo en cuestión de meses.
Todo porque la persona que amaba se había enamorado de otra persona, olvidándose la promesa de vida que se habían hecho. Dios, Kenma no quería pensar en el problema que hubiera sido si hubieran estado casados. Agradecía al destino, al menos, que Kuroo haya decidido engañarlo antes de dar ese último paso.
Todos estos pensamientos dispersos iban y venían, pues desde hace un par de días que se encontraba solo en su departamento. Su otra ex pareja había dejado su hogar por completo la noche anterior, aún prometiendo darle su espacio y esperar el tiempo necesario. Kenma se preguntó si la calidez que sentía en su pecho era amor o solo gratitud, ¿si amara a este extraño entonces significaba que Kuroo tenía razón en sus malditos desvaríos?
Ahogo una risa contra el dorso de su mano. No, Kuroo no tenía razón, porque a pesar de todos los labios que probó y los cuerpos con los que se enredó, él continuaba amando a una persona y lo que había sucedido con su reciente ex, solo era la curiosidad por encontrar la paz y comodidad a la que estaba acostumbrado en otra persona.
Todo daba igual, quizá solo necesitaba más tiempo para dejarlo de amar. Si tan solo... Ese imbécil lo dejara en paz y le diera un poco de espacio para intentarlo. Perdió la cuenta de cuántos números bloqueo y cuantos lo hizo su pareja a escondidas.
Le agradecía en cierta parte, pero ahora que no estaba, y sus recuerdos de tiempos antaños parecían ahogarlo, cuando otro mensaje de un número desconocido llegó, actuó por impulso y llamó. Habló más de lo necesario, pero no había vuelta atrás.
Kenma solo podía intentar respirar y fingir indiferencia ante esa voz temblorosa, ¿siempre había sido bueno en eso, no?
—Por supuesto que he estado bien. —Su voz fue suave, tratando de controlar él mismo su tono ante el nudo en su garganta. —Pero eso tú ya lo sabes, ¿no? No creo que no hayas visto las fotos. —Y ahora había burla. Nunca había interactuado con Kuroo con la clara intención de lastimarlo, pero ahora, como si el pequeño gatito recordara que tenía garras, se animó ante la idea de provocarle dolor. Al menos equilibrar un poco la balanza.
—Y teniendo en cuenta todo el tiempo libre que tienes para mandar mensajes, supongo que el trabajo va bien, ¿no? —Preguntó, viendo el cigarrillo en su mano consumirse lentamente. Aburrido, simplemente lo apago en el cenicero antes de estirar sus piernas, buscando más comodidad si iba a tener una conversación con Kuroo.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
—Las vi, pero eso no me contesta si has estado comiendo o no. Y te veías muy ojeroso en tu live del sábado —contó, el mismo tono rasposo en su voz por el alcohol que ya había tomado, y sin importarle afirmar que entraba a sus lives, estaba seguro de que Kenma debía imaginarlo —. Pero es normal, sí...
Suponía. No sabía. Él nunca lo había hecho dormir a sus horas por más que lo intentara.
Su espalda se había recargado en el sillón mientras escuchaba su voz, no tomando importancia a la pregunta en sí, solo... Su voz. Cómo extrañaba esa voz en su oído, mientras lo abrazaba por la mañana y le decía no quería levantarse todavía. La lata en su mano seguía llena, debió haberla vaciado ya, pero si tomaba más... No iba a recordar esa llamada y se lamentaria por eso.
Se enderezó y dejó la lata en la mesa.
—Está bien —fue su respuesta. Del trabajo no era de lo que quería hablar. Se quedó en silencio unos segundos antes de seguir —. Te extraño. Eso ya lo sabes, pero te extraño tanto. Te necesito, Kenma...
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Cerró los ojos un momento y apoyo su cabeza contra la puerta de la terraza, simplemente escuchandolo, pero lejos de estar tranquilo. Quizá Kuroo pensaba que sus palabras dulces llenas de anhelo tocarían algún punto sensible en él, que quizá volvería corriendo a sus brazos solo porque dijo tres cosas bonitas como si solo eso podría arreglar todo lo que se encargó de romper con sus manos.
Como si pudiera curar su corazón roto..
Una vez, en la secundaria, Kuroo le había dicho que podía llegar a dar miedo. No lo había entendido en ese entonces, pero ahora todo tenía más sentido. Su cabeza iba a mil por hora, analizando todas las distintas formas de responder, sobre que cosas podría decir para terminar dañándolo, justo como él hizo esa tarde donde confesó todo al fin.
Lo que más le dolía es que le habían estado viendo la cara de idiota. Ahora entendía mejor que para generar algún sentimiento romántico era necesaria la interacción constante, ¿desde cuándo Kuroo se había estado viendo con esta persona que ahora amaba mientras él se quedaba en casa ingenuamente, solo viviendo su vida y trabajando, alegrándose como tonto cuando esté traidor volvía de querer a alguien más?
Relamió sus labios y apretó el teléfono en su mano. —¿Quieres venir? —Preguntó luego de una pausa, los mechones sueltos de su cabello caían sobre sus ojos, pero Kenma veía a la nada, simplemente deseaba imaginar el rostro de Kuroo ante sus palabras. —... También te necesito. —Y en su voz se podía apreciar un tono de gracia, porque lo que soltó a continuación le pareció un golpe justo a como él se sintió ese día. —No he logrado encontrar a nadie que me folle como me gusta todavía, ya sabes. Así que estoy algo aburrido.
Se dejó caer al suelo, recostandose con un suspiro al escuchar el puro silencio. —O quizá no puedas venir porque ya estás con tu persona amada, que maleducado de mi parte. Lo había olvidado. —Su tono de voz era plano cuando indagó. No debería haberlo hecho, pero ahora que el dolor había disminuido un poco y la mayoría que quedaba era el enojo, su curiosidad por saber quién era ese tipo le llegó a la mente. —No te preocupes, tomaré tu consejo e intentaré que me dejen dormir más temprano.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Y sí, el resto le hizo sentirse más mareado que toda la cerveza que hubo tomado. Había una frialdad y maldad en las palabras de Kenma que jamás pensó fuera a ser dirigida a su persona. Un deseo muy claro de quererlo lastimar. Kenma sabía muy bien cómo hacerlo, se daba cuenta.
Se había quedado en silencio, tan solo con la mente en blanco. ¿Qué esperaba le respondiera a eso? ¿Qué esperaba que dejara ver? ¿Que le dolía? ¿Lo horrible que se sentía saber estaba acostándose con otros hombres y le invitaba si quería, como si fuera uno más?
No sabía si el resto de sensaciones fue asco o ganas de gritar. Solo se sostuvo el rostro, tomando una profunda respiración.
—Está bien, me alegra que te la estés pasando tan bien. Al parecer es más divertido a lo que tú y yo hacíamos, ¿no? —no debería pero ya lo había dicho. Si Kenma estaba picando, bueno, le diría lo putamente celoso que estaba —. Tal vez no te desagradaba tanto como pensabas, solo era yo —la cabeza había empezado a dolerle mucho más —. Y no estoy con nadie, por si querías saber qué tan bien me va. No tengo una "persona amada".
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Logró identificarlos luego de una larga charla con Shoyo, que estuvo llena de ejemplos extraños. Estaba celoso, por primera vez en su vida, y no sabía cómo controlar esa emoción tan negativa. Por lo que actuaba en consecuencia, cruel y despiadado con la persona que lo había lastimado.
Pero escucharlo no obtuvo la gratificación que quería, por supuesto, ¿como siquiera imagino que funcionaria? Kenma lo amaba, a pesar del daño, de las mentiras y de su promesas rotas.
Sabía que no debía, que posiblemente la mejor opción que tenía ahora era ese otro tipo, que de verdad parecía quererlo. Pero otra vez, su mente le jugaba malas pasadas... Kuroo también se había visto y sentido igual al inicio del todo, también juro amarlo para toda la vida y ahora, solo lo tenía a través del teléfono, en una llamada tensa llena de resentimiento.
—Solo un poco más divertido, no lo es cuando tengo que estar arriba y saltar. —No tuvo piedad al murmurar su respuesta, su voz fue un poco más brusca de la tranquilidad fingida que estaba manteniendo. Pero lo siguiente fue lo que le detuvo de comenzar a mentir sin parar.
No solo fue ese "no tengo a una persona amada" sino la insinuación de que era Kuroo quién le desagraba. Kenma apretó sus labios un momento antes de soltar una risita. —¿Tú? Tú nunca fuiste el problema, solo fui yo que no supe cómo mantener tu atención. —Respiró hondo y parpadeo rápido, no iba a llorar nunca más por este tema, ya había acabado con esto. —Yo te amaba. —Su mirada se centro en la noche estrellada mientras él se mantenía echado en el frío suelo. —Eras todo lo que yo quería. Fuiste mi mundo entero, para mí solo existías tú y con eso era feliz.
Chasqueó su lengua, como si le fuera indiferente la situación en la que estaban ahora. Por supuesto, no lo era. Todo le dolía.
—Pero gracias por abrirme los ojos y ayudarme a encontrar el placer en otros hombres. —Mordió su labio inferior durante unos segundos. —Aun así, tienes suerte, ¿Sabes? Lograste arruinarme por completo y acostumbrarme bien a ti.
Y con eso confesado, rodo en el suelo y se puso de pie, quejándose sutilmente contra el teléfono. —Por eso dije que te necesito, ¿o esperabas algo más?
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Había resentimiento en sus palabras, y tal como pensó, parecía existir ese odio con lo que le miró el último día que se vieron. Kenma se sentía traicionado, y que todo lo que habían tenido lo había echado a la nada por enamorarse de alguien más.
Kuroo había hablado de sus sentimientos con algunos de sus amigos, y si bien intentaron comprenderlo, le dijeron era lógico que Kenma pensara estaba mintiendo. ¿Cuántas personas no podrían usar eso como excusa para ser infieles? Aunque no fuera su caso, aunque él hubiera sido sincero con que lo amaba.
Cuando las ganas de volver se detuvieron un poco, se puso de pie, acercándose a su terraza para abrir la puerta de cristal y tener un poco de aire. Se apoyó con una mano sobre esta, mientras observaba el cielo.
Sus palabras no fueron un gran consuelo. Decir que estaba acostumbrado a él después de escuchar cómo se sentía respecto a la traición era algo... Extraño. Le escuchó ponerse de pie, confirmando que había estado tumbado en ese tiempo (solo porque lo sabía).
Se quedó en silencio un poco más, observando las nubes, el cielo oscuro. Sentía que la energía se le había acabado hace un momento. ¿Pelear? ¿Reclamar? ¿Rogarle? ¿Cuál debería ser su siguiente paso?
—No tengo ganas de ir a cogerte como otro de tus ligues... —señaló, cerrando la puerta corrediza otra vez —. Pero gracias por verme como una buena opción —exhaló, viendo el sillón, no tenía ganas de recostarse otra vez pero le dolían las piernas —. Te amo. Nunca me cansé de ti, ni pensé eras aburrido o lo que sea... Era feliz a tu lado. Parecía como si... El mundo estuviera diseñado solo para lo que deseabamos hacer, cada día. Tú aquí, yo trabajando, y de repente volver a los brazos del otro... —tomó su lata, que a este punto, por la temperatura, sabía un poco más amarga —. Y luego me equivoqué. Y cuando lo hice, me sentí mal. Pero no porque te hubiera olvidado, sino porque te quería tanto conmigo como a él... Y no espero lo entiendas. Todos a los que les he contado me lo han dicho: él no lo va a entender así. Pero después de todo, es la verdad. Yo no dejé de amarte, y no creo que vaya a hacerlo. No era mi plan sustituirte porque eras mi vida... Todavía me sé tus horarios, todavía sé en qué fechas te ocupas más... Todavía tengo los recordatorios de tus viajes programados de este año. Por si debía recordarte comprar cosas para el viaje...
La lata se terminó antes de darse cuenta, tirándola a un lado sobre la alfombra.
—Estoy completamente obsesionado contigo. Si yo te arruiné en eso... ¿Qué me hiciste tú? No lo sé —cerró los ojos para retener las lágrimas —. Claro que espero más. Por eso soy tan pesado... Y en lo que menos he pensado es en follarte, lo siento, no cuentes conmigo.
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
—¿Así que de verdad no quieres venir? Una lástima. Supongo que llamaré a otro. —Mencionó distraídamente mientras se dejaba caer en su silla giratoria, delante de su ordenador.
Estaba dudando de si solo jugar o hacer stream también. No sabía exactamente como se sentía, era como si tuviera una energía renovada luego de escucharlo, pero al mismo tiempo, la típica amargura y disgusto porque mencionaba el tema una y otra vez.
—Dices que me amas, pero haces exactamente lo contrario, encontraste a otro. —Ahora era como si sus sentimientos simplemente se hubieran desconectado otra vez. Quizá porque sabía que había devuelto algo de su dolor al mayor.
Giro en su silla mientras su ordenador volvía a encenderse. No pudo evitar un gran suspiro con una pequeña risita incrédula. —¿Qué esperabas que sucediera, Kuroo? —Preguntó está vez, con su sonrisa desprovista de felicidad. Para este punto, todo era resignación. —¿Qué te dijera que todo estaba bien? "¡No, amor, tranquilo! Entiendo que ames a alguien más y me obligues a compartirte con otro. Entiendo que quieras revolcarte con otro mientras yo te espero en casa. Entiendo que quieras que no te juzgue cuando abraces a otro como a mí, mientras le susurras que lo amas, como hiciste conmigo durante años. Te entiendo, te amo, ¿quién es el afortunado?".
Su voz había sonado dulce y animada, claramente fingida y claramente se quebró en medio de su penosa actuación, aunque trato de disimularlo. —¿O es que esperabas algo más? —Volvio a repetirle la pregunta. —¿Querías manipularme para que también lo amara, sabiendo que era eso o perderte? ¡Adivina qué, Tetsurō..! —Su respiración se había vuelto algo agitada por el enojo, pero continuaba con su voz suave y "comprensiva". —No me importa perderte, porque te di todo mi. Te amé como pude y como sabía, te di cada una de las primeras experiencias de mi vida, todas ellas. Yo no tengo arrepentimientos, yo lo di todo por nosotros. ¿De verdad me estás pidiendo más?
Dejo de girar en su silla, quedando frente a su ordenador y respiro hondo. Donde antes había estado un fondo de pantalla de ambos abrazados, ahora le daba la bienvenida una foto con otra persona.
—Pero ya que insistes en seguir en contacto sin darme paz y tu pene tampoco parece servir sin un lazo afectivo por el medio, ¿que tal esto? Hablaré con mi pareja. —Mintió, descarado, pues no había algo así en su vida ahora mismo. —Le diré que quieres una relación abierta o algo así. De ese modo, yo sigo con mi vida y tú con la tuya, pero nos vemos de vez en cuando. ¿No es eso lo que querias desde el inicio? Felicidades, podrías tenerlo, todo depende de si él lo acepta. Dame una semana, quizá dos, y te daré una respuesta.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
¿Qué tan malo sería decirle que sí? Que en las mejores circunstancias, que Kenma aceptara sus sentimientos por otra persona y no se hiciera gran lío de si lo amaba o no. Sabía lo patético que sonaba después de todo lo que había pasado. Y es que aquello era tan complicado cuando no entiendes que cosas como estas pueden pasar; que el amor no se refiere solo a dos personas para toda la vida, que puede existir mucho más, siempre y cuando sea sincero.
¿Qué tanto lo haría enojar?
Probablemente, pero también le daría la victoria que estaba buscando de tener la razón, quizá. En este momento ya no estaba seguro de lo que quería Kenma al decirle todas estas cosas. Descargar el enojo que lograba colarse en medio de su intento de mantenerse tranquilo, quizá.
Kuroo se sentía en una pelea agitada, sin terminar de consolidarse. Era como... Pelear sin exaltarse, pero dando golpes donde más dolían. Por eso sus hombros estaban tensos, y no sabía qué esperar de lo siguiente que Kenma le dijera. Era como estar envuelto en una maldita pesadilla, donde tu cerebro sabe exactamente qué hacer para matarte de horror.
"Mi pareja", sí. Algunos de esos niñatos se había asegurado de que Kuro supiera que Kenma llevaba saliendo con una única persona por más de un solo día. Era incómodo en realidad que la información le llegara así. Pero que se lo confirmara, era aún peor. Una cosa era el sexo casual, muy diferente a formar una relación romántica. Era un dolor muy diferente.
—Ya cállate, por favor —terminó diciendo, el desagrado creciendo en sus sienes y sosteniendo el tabique de su nariz mientras soltaba un profundo suspiro —. Ya entendí, ¿sí? Era una estupidez. Y no te estoy pidiendo eso, Bokuto y yo solo somos amigos y ya —habló, en medio de la confusión que le provocaba el alcohol y las palabras filosas de Kenma en cada ocasión, que ni siquiera se dio cuenta el nombre que dio—. Si te he estado persiguiendo es para estar solo nosotros... No quiero nada de eso. Pero ya entendí tu sarcasmo, ya cállate...
Tal vez debía colgar y ya. No quería hacerlo, por supuesto. Pero esto era más una tortura, para ambos quizá. Porque, ¿quién la pasa bien mencionando una y otra cosa sobre lo estúpido que es tu ex novio? Debe ser cansado también para él.
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Lo recordaba, por supuesto, ¿cómo olvidar a alguien tan bullicioso? Kenma nunca fue cercano a él, porque los amigos de Kuroo no tenían por qué ser amigos suyos. Entonces sí, se calló, pero solo por unos segundos. —¿Así que Bokuto-san? —Y a pesar de todo, el respeto seguía en su voz. No consideraba que Bokuto se haya metido en su relación con Kuroo, simplemente su ex novio era un imbécil. —Vaya... Tenía mis sospechas, ¿sabes? Pero no fue él a quien tenía en mente todo este tiempo. —Comentó con cierta gracia. —Pensé que era Tsukishima Kei, ya que en cierta parte nos parecemos, aunque creo que él sí es rubio natural y también más alto.
Volvió a guardar silencio, simplemente pensando durante unos cuantos segundos, pero mientras más tiempo estaba a solas con su mente, peor se sentía. —¿Te di lástima alguna vez, Kuroo? —Preguntó con suavidad, tratando que su voz no sonará tan triste como se sentía. —¿Alguna vez no pensaste en solo detenerte? ¿No te dolió darme un beso de despedida para luego irte con él para alimentar esa confusión? —Mordió su labio inferior con fuerza, tratando de controlar el nudo en su garganta, que solo se apretaba más, tratando de provocar sus lágrimas y quebrar su voz.
—Por supuesto que no te importé... —Balbuceó, frotando sus ojos para evitar llorar. No iba a hacerlo otra vez, maldición. —¿Y acaso Bokuto-san no estaba en una relación con Akaashi-san? —Mencionó luego de un instante. —... Increíble, ustedes dos, de verdad que son increíbles. Tal para cual, felicidades.
La energía con la que había estado discutiendo simplemente se drenó, pensaba que conocer quien era no lo afectaría tanto. Claramente se equivocó. —Llegaste tarde, Tetsurō. —Tragó saliva, sintiendo su corazón latir con fuerza contra su pecho. Le dolía todo, absolutamente todo. —Porque yo ya no quiero dejar a alguien que me ama por completo por una basura que me ama solo a medias.
Respiró hondo y apretó su agarre en el teléfono. —Si quieres algo de mi, será bajo mis condiciones. ¿Y sabes que es lo más divertido? Son las mismas condiciones que tú quisiste que yo aceptará para que puedas ser un maldito infiel sin cargo de consciencia. Destruye la relación de Bokuto y Akaashi, haz lo que quieras, ya no eres mi problema. Pero si crees que vas a conseguir algo rogando sin parar, te lo voy a dejar claro ya, nada volverá a ser como antes así que acéptalo o detente. —Relamió sus labios y cerró los ojos. —... Te pedí que dejaras de lastimarme, Kuroo.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
La nueva dirección de la conversación continuó, y notó cómo de la rabia iba a la tristeza, a la decepción. Había tantas cosas que podía percibir en sus palabras y que Kuroo no podía deshacer solo con decirle que lo sentía, que lo amaba profundamente, que no había querido lastimarlo.
—Las cosas no fueron así... Ninguno de los dos teníamos... La intención de que esto pasara. No quería que pasara esto, créeme... E intenté deshacerlo. Pero no pude —habló, lentamente, la voz pausada, ronca por su estado en ese momento —. Sé que parece una excusa, tómalo como quieras. No quería lastimarte. No quería... No quería enamorarme de él.
Su mirada estaba fija en la puerta que daba a su habitación, tan solo mirándola, pestañeando suavemente, con el teléfono contra su oreja. Las palabras de Kenma tenían sentido, sabía que nunca nada sería como antes. Su intento de "olvídalo, piensa no dije nada" no funcionaria. Y si Kenma estaba con alguien más ya... Bueno, si él le daba la opción.
—Está bien —respondió al final —. Háblalo con tu pareja —quiso morderse la lengua en ese instante —. Y si está de acuerdo, llámame. Te estaré esperando —observó la hora en su teléfono al separarlo por un momento —. Ya es tarde, ve a dormir pronto... Bueno, no puedo obligarte ya pero consideralo. Buenas noches, Kenma.
Aevum Nox
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KENMA KOZUME
Pero entonces escuchó la respuesta afirmativa a su propuesta y todo se sintió peor. Está bien, sabía que él lo había puesto sobre la mesa, pues bien había podido aceptar volver a Kuroo ahora que juraba que solo quería que la relación sea solo de ellos dos. Pero Kenma lo sabia mejor que nadie, como era Kuroo estando enamorado y estaba seguro que no iba a soportar ver eso en primera fila, porque sabía que a pesar que intentará contenerlo todo explotaría en algún momento y cuando sucediera, todo sería peor y entonces sí que llegaría a odiarlo a pesar de todo el amor que aún podría quedarle en el pecho.
No dijo nada mas, simplemente cortó la llamada, frotó su rostro esperando que el malestar que sentía no sé reflejará en su cara y encendió Stream. Durante las horas que estuvo el live, se mandaba mensajes con su ex pareja, explicándole que debían charlar seriamente en persona. Las sonrisitas cansadas que le robó durante todas esas horas fueron por sus intentos de bromas para aligerar el peso en su mente, pues le había contado por encima la situación que había ocurrido. Se sintió culpable y equiparable a la mierda que Kuroo había hecho esa tarde cuando le contó la verdad, pero para su sorpresa no obtuvo un rechazo sino un "mejor lo hablamos en persona, de todas formas no me molestaría regresar a un departamento más grande."
Esa noche se desvelo por completo y hasta que no estaba cayéndose de sueño que incluso sus seguidores lo mandaban a dormir con cada donación, no se fue. Era peor estar con la mente libre para pensar y pensar.
Kenma había conocido a esta persona en una fiesta más exclusiva a las que estaba comenzando a ir regularmente para olvidar a Kuroo. Y le pareció la persona más molesta del mundo al principio, pero sus insistencias pronto se volvieron adorables y con ello, su cercanía se fue volviendo más íntima. "Fue amor a primera vista", recordó que Rei le menciono una noche envueltos entre las sábanas. Su cara de asco fue evidente, pero todo fue olvidado luego de una ronda de cosquillas y una más de sexo. No fue una relación del todo bonita, pues Kenma había decidido ser sincero desde el inicio: amaba a otra persona y no podía olvidarlo todavía.
Por eso su relación fracaso, porque él no había podido olvidar y no quería lastimar a esta persona que se había esforzado en tratar de curar sus heridas aún así.
Era irónico que ahora le pidiera todo esto. Un día se reunieron y simplemente le contó todo. Se quejó de lo injusto que era todo, de lo cansado que está de lo mismo, lloro y al mismo tiempo, fue consolado. Kenma deseo en ese instante poder arrancarse el corazón el entregárselo a él, simplemente poder olvidar a Bokuto, a Kuroo, olvidar todo y poder seguir con su vida. Pero no podía, al menos no todavía. Y para sorpresa suya, Rei acepto la relación extraña que le había propuesto, poniendo ciertas condiciones que no demoró en aceptar.
Solo entonces, se atrevio a enviarle un mensaje a Kuroo. A ese número desconocido que ni siquiera quiso a guardar.
To : UnKnow
› Supongo que has tenido suerte.
› Y yo me he convertido en la persona horrible que eres por hacerle esto a él.
› Pero supongo que aún es necesario un cierre para que dejes de molestar.
› Me ha puesto condiciones, claro. No podrás venir a nuestro hogar, fuera de eso podemos vernos en cualquier lugar que quieras.
› Tampoco podrás molestar en fechas importantes, así que si te digo que no puedo ir, no te atrevas a insistir
› Supongo que es todo con respecto a ti.
› Avísame con tiempo si quieres que nos veamos, que también tengo trabajo que no aplazare por ti.
Liehu Zuo
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KUROO TETSURŌ
Podía hacerlo, y decirle que no, que su novio no había aceptado. O podía simplemente ignorarlo como había estado haciendo. Cualquiera de los dos opciones, era la misma mierda, así que Tetsurō continuó con su vida.
Su trabajo era ocupado, con momentos de estrés pero también situaciones que le gustaban, así que intentó concentrarse en esto lo más que pudo, como había estado haciendo todos esos meses. El sentimiento de culpa, los celos y las sensaciones pesadas se vieron nubladas un poco con las reuniones, pequeños viajes y eventos.
Ese día en particular, tenía un evento importante. Todo lo habían estado planeando durante meses, y parecía que por fin cosecharian los frutos. Sintió su teléfono vibrar pero lo ignoró al principio, hasta que notó era más de una notificación. Se alejó un poco para poder revisar y su ceño se frunció al ver el remitente: Kenma. ¿De verdad le había escrito?
Leyó los mensajes más de una vez, incrédulo. No solo con la noticia, sino con el hecho de que él creyó no se lo estaba tomando en serio. Que podía ignorarlo y ya. ¿Y cómo ese tipo que tenía como pareja había aceptado que Kenma volviera con su ex en una relación abierta? "Debe de amarlo mucho", pensó y se maldijo a sí mismo. Pero comprensible, ¿quién no se enamoraría de Kenma?
› Genial.
Envió aquel estúpido mensaje a propósito.
› ¿Puedes ir a cenar este jueves? Buscaré un lugar donde esté tranquilo.
› Ah, pero esto no es porque busque cerrar nada
› Avísame la hora que te acomode. Te amo.
Fue desagradable a propósito, cínico. Claro que lo fue. La rabia que sintió cuando leyó "nuestro hogar" y "no aplazaré por ti" era difícil de contener. No se trataba de que Kenma estuviera con otra persona, era el hecho de que parecía querer hacerlo sufrir con la idea de que estaba con otra persona: tengo a mi pareja, pero te daré lo que quieres por lastima. Pero como yo quiera.
Así que hacerlo como si estuviera todo bien, y feliz, lo haría... ¿No cumplir de todo su cometido? Quién sabe. Tal vez solo intentaba no sentirse tan rebajado.
[ . . . ]
La noche del jueves llegó. Kuroo estuvo esperando que Kenma le cancelara desde la mañana, pero no pasó. Tal vez sí quería verlo para seguirlo "golpeando" como había hecho. Aún con estos sentimientos, Kuroo se preparó, y soltó un suspiro mientras se veía en el espejo. Recordaba cómo Kenma... Se colgaba a su hombro cuando estaba poniéndose la corbata. Lo abrazaba y dejaba su saco arrugado antes de volver a dormir. Podía ver la escena con total claridad, una que ya no estaba ahí.
El lugar era exclusivo. Lo que menos deseaba era algunas de esas personas viéndolos. Bueno, le daba igual, pero no era algo que lo emocionara especialmente. No se ofreció a ir por él; Kenma había dicho no ir a su casa, y él tampoco quería cruzarse con el otro tipo ni por casualidad.
Sentía un peso en el estómago, las manos sudorosas y un dolor en la nuca que no supo de dónde vino, cuando ya estaba en su mesa, esperando. Tenía muchos pensamientos acumulados, y entre ellos una gran ansiedad. Por más que buscara relajarse, era difícil.
Cuando ya habían pasado algunos minutos, sus ojos divisaron la figura del menor acercarse. Ahí... Después de tanto tiempo estaba en el mismo lugar que él. La misma estatura, el mismo caminar, su cabello... Kuroo sintió que su corazón se apretaba y sintió tantas ganas de abrazarlo. Se contuvo.
Aunque eso era una "cita", era bastante incómoda. Se puso de pie, viéndolo finalmente frente a él, y una incómoda sonrisa se pudo formar —. Qué lindo te ves —dijo, antes de separar la silla para que se sentara.
Aevum Nox
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