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Hanae Murakami
永遠なる誇り
ᴛʀᴀᴅᴜᴄᴄɪᴏ́ɴ: Orgullo eterno.
Hanako Murakami creció rodeada de todo aquello que una niña pudiera desear. Y, al igual que el resto de su familia recibió la mejor educación que se pudiera pagar.
Con quince años hablaba seis idiomas, y sus notas eran el orgullo de toda institución a la que perteneciera. Y con diecisiete las universidades nacionales e internacionales trataban por todos los medios de que ella considerase hacer parte de alumnado.
Desde pequeña se le inculcó lo mismo que a sus antepasados, y parecía que había nacido para llevar con orgullo el peso de su apellido.
Aunque, quizás por la sangre heredada de su madre. O porque a pesar de lo estricto de su educación siempre encontró en su padre a la víctima perfecta cuándo de pedir favores se trataba.
O tal vez porque la rama que Hisatoshi había doblado ligeramente al casarse con quién no debía, estaba predestinada a terminar de torcerse por completo. Un día, la joven que todos tenían por perfecta hirió de muerte lo más importante para los Murakami.
Su honor.
Y no hubo avisos, ni palabras de aliento. Simplemente un día, apareció una nota sobre el escritorio de Hisatoshi en la que su amada hija se disculpaba por marcharse de aquella manera y en la que decía que esperaba que algún día pudiera perdonarla y aceptar nuevamente en su vida.
Cuentan que el grito del hombre paralizó toda la casa, y que aunque lo intentó, no logró hacer retroceder el vuelo en el que iba su hija, tomada de la mano de uno de los guardaespaldas de la familia que prohibiría el nombre de ambos para siempre.
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