Esta mañana transcurría con aparente normalidad. Caffrey había salido. Una pequeña nota en el refrigerador:
"Vuelvo en unos minutos.
Fui por el desayuno.
N. C. XO
No me extrañes demasiado, flor bonita".
El tema era que, al abrir los ojos, la pelirroja encontraba algo extraño en la habitación. La luz iluminaba el lugar con una facilidad artística; eso era usual. Pero sentir la cama tan fría... Maldita sea, eso descuadraba todo lo que conocía.
Aún estaba su ropa tirada sobre el sofá cerca de la cama. El reloj marcaban las 7:30 de la mañana y hoy le tocaba entrar a medio día. A las 11 debía recoger al Agente William Tomlinson en el aeropuerto. Necesitaban refuerzos para el caso de fraude hipotecario de la segunda avenida; se teñía de robo a mano armada, el hijo tirado desde el onceavo piso y el padre, fallecido. La madre ausente y a 6 estados de distancia; la esposa del hijo, una víctima secundaria de los sucesos. Pero si Bloom sabía algo es que William tenía las suficientes conexiones con uno de los pisos de cada edificio en cadena de los que se encontraban involucrados en el caso. Porque ese edificio, aunque aparentaba ser el único, cumplía un patrón con cada lugar que recorría la ciudad hasta Wallstreet.
El bar, la misma dueña actual, insistente en comprar todos y cada uno de ellos cuando él susodicho padre falleció... Y el desalojo no solo de los habitantes de cada departamento, incluyendo a los bares de los primeros pisos que al menos dos o tres, podrían calificar como centro histórico del lugar.
En términos generales, eso lo conocía Caffrey, pero no su ausencia en parte de la mañana durante el trabajo... Ni que su técnica de no dejar rastros, era su principal delator. Una nota no bastaba para quién había seguido sus pasos desde Washington D. C., y quién termino de convencer a Bruke de que aceptará dejarlo libre con el criterio de ayudar al F. B. I.
Bloom se levantó de la cama, sintiéndose al descubierto; no por la noche anterior, donde habían pedido un momento de sinceridad ni que no portaba ropa después de ello. Sino, porque cuando el desorden es perfecto, casi tanto como una limpieza impoluta, era igual de delator.
No fue hasta que, para colocarse una camiseta vieja de Caffrey... Tan vieja como el uso de los últimos dos años (June había sido demasiado generosa), vio el rebote de la puerta falsa de la encimera al otro extremo de la sala. Justo en la pared que conectaba a la ventana de la terraza, con el vestidor de doble fondo.
Tanto Caffrey como June le habían aclarado que se usaba para apuestas ilegales, junto a otras zonas de la casa. Pero ese ligero descuido, quizá por las prisas de aparentar normalidad, hizo que el gato perdiera una de sus vidas.
Torpemente se colocó la camiseta de algodón que guardaba cuidadosamente en una esquina, donde ambos pudieran saber que esa es la que podía tomar ella y deambulo con sigilo hasta ahí. Parecía como si las cámaras escondidas (e inhabilitadas cuando Byron murió), la estuvieran vigilando.
Adentro encontró lo que cualquiera esperaría, viniendo de su mar hecho hombre. Pasaportes... Ante ojos inexpertos, eran reales. Sabiendo a quien le pertenecían, no podían ser más falsos.
Tomas Laurent,
Jonathan Bomer,
Mattew Bailey,
Theodore Colton,
Robert Douglas...
Fácil otros tres más... No negaba que ayer dijera la verdad. O al menos parte de ella. Bloom sabe bien que Caffrey la aprecia, pero quizá no de la misma forma en la que ella a él. Ella no tenía el carisma y la dobleguez de Kate, ni la confrontación abrupta (hacia él) de Sara ni el collage de personalidades de Rebeca ni el escape furtivo de Alex. No era de ninguna forma el tipo de persona que Caffrey buscaría y aún así, sabiéndolo, él se atrevió a asegurarle que su libertad era con ella y que podría poner su corazón entre sus dedos, con tal de asegurarlo.
Pero se iría; quizá no ahora, quizá no pronto. Pero por algo no quería sentar cabeza aún. Se sigue escabullendo, incluso frente a ella. Y era por esto. Quizá de nuevo vea telas sobre la mesa, sábanas vacías que amenazaban con empolvarse, por más que June limpiará y perfumara el lugar esperando su regreso.
No podría más. No con esto.
Al final, Bloom pisó N. Y. Por Caffrey, ahora se iría por él. Su meta era regresarlo de Cabo Verde, se ha quedado mucho más tiempo de lo esperado. William podría ser una buena elección para suplirlo; desde Quantico habían compartido muchísimos casos y... Ayudar a Bruke con su torbellino de ojos azules, solo sería un peldaño más.
#rosalinebloom