—De nuevo, me siento confundido.
—¿Por qué?
—Siento algo extraño en el pecho, como si me dijera que huyera de aquí.
—Ah, eso, quizás son secuelas de la cirugía, te dije que podría suceder.
—Zandik, yo...
—Vamos, no te muevas, hoy te ves espléndido, te administrare algo para aliviar el malestar.
«Las tiras fueron amarradas firmemente, por esos guantes negros que ya conocía bien, ¿Pero desde hace cuánto? No lo recordaba, nunca lo hacía, probablemente tampoco recordaría esa conversación».
•Rex oblivionis: Confusión - Fin•