#pilot
Hazbin Holel, 2019
Resulta que el espacio vacío junto al refrigerador es un excelente lugar para descansar los ojos, la oscuridad lo baña como un punto apropiado para pasar desapercibido para cualquiera de los inquilinos del hotel. O único inquilino, mejor dicho.
Alastor, alertado por los pasos de tacón que no amortiguan las baldosas pulidas de la cocina, abre sus grandes ojos rojos una vez Angel Dust abre y cierra la puerta del electrodoméstico, revelándose de una vez al inclinar el cuerpo hacia él. Podía parecer que acabara de aparecer, pero la realidad es que siempre estuvo ahí.
—¡Ah, muy buenos días, mi afeminado amigo!
¿Qué horas serán? Ni siquiera le consta, haha.