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—— 𝑖𝑡'𝑠 a
𝐖𝐑𝐈𝐓𝐓𝐄𝐍
of @Lilith
to 🔖 𝗔𝗭𝗥𝗔𝗘𝗟
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⠀ㅤㅤㅤㅤ⠀ㅤㅤLa realidad era que Lilith volvía cada noche a aquella calle de la zona roja con un único objetivo: encontrar a Cameron. Y es que, a pesar de haber tenido el corazón del ángel en sus manos, había algo en ella que le decía que no había terminado. Algo en sus entrañas. Más allá de la esperanza, era quizá, la conexión que se había creado el uno con el otro tras haber consumido su sãngre.
La cicatriz en su mano a veces dolía. Palpitaba con necesidad ardiente y ella lo interpretaba como la ausencia y la traición a lo que fue su amor.
Esa madrugada, antes de que saliera el sol, desplegó sus alas y volvió al bosque, a ese claro dónde la construcción de la cabaña se había quedado apenas en un proyecto iniciado. La zona marcada, la casa de campaña a un costado y los restos de ceniza de lo que en algún momento fue una fogata humedecidos por la lluvia reciente.
Las risas de días pasados vinieron a su cabeza. Los recuerdos de esos días de paz, antes de tener que volver a la ciudad inundaron su cabeza de golpe, como si en algún momento hubiesen estado bloqueados y suprimidos de su memoria.
Al detenerse frente al centro de lo que sería la cabaña, su palma dolió con mayor intensidad. Su corazón se aceleró y algo en su ser pareció abatirse con ganas en su estómago. Cómo ese cosquilleo que te da cuando ves a la persona que te gusta.
Cayó de rodillas, aturdida por los pensamientos que la abrumaban, con las lágrimas cayéndole por las mejillas y la falta de aire agobiando su pecho. El recuerdo más doloroso apareció...
⠀ㅤㅤ𒈝"Te juro que en el instante en que ese trono sea mío, todo esto va a cambiar y tú serás mi reina.... "
Lilith, ahora Marilyn se detuvo en secó tras la puerta de la oficina de Cameron; las palabras que acababa de escuchar fueron suficientes para que la ira nublara la mente de Lilith. Ella había aceptado presentarse ante la humanidad como la pareja sentimental de Cameron y al mismo tiempo su asistente; una forma, según Azrael, de mantenerse juntos en todo momento por si algo ocurría.
⠀ㅤㅤ› Siempre supieron que tenían el tiempo contado. Pero jamás imaginaron que una milésima de segundo podría cambiarles todo el destino. ‹
⠀ㅤㅤㅤㅤ⠀ㅤㅤNadie la conocía realmente enojada, nunca habían llegado a ese punto.
Cuando reaccionó, el cãdaver maltrecho de Azrael se encontraba a unos pasos de sus alas arrancadas. Todos a su alrededor en silencio, contemplando aquella escena.
El silencio solo fue roto por el alarido de dolor del demonio al sentir su piel desgarrarse en cuanto sus alas emergieron en su espalda.
Lo que en algún momento fueron lágrimas, ahora eran manchas oscuras en sus mejillas; había sãngre en sus manos, y un corazón ya secó, nēgro como la oscuridad del infinito.
Lucifer se posó a sus espaldas, aplaudiendo y riendo con ironía.
— ¿De verdad creías que mi hermanito te amaba? — señaló el cādaver de Azrael, que tenía la mirada perdida en la nada, carente del ámbar que alguna vez irradiaba luz.
– Al menos tú eres honesto con tus mierdas, mi amor.– Respondió la reina, lanzando el corazón a los pies del rey del infierno.
— Debo admitir que te luciste. ¿Cómo sabías que las alas eran el punto débil?
– Yo también sé jugar con tus debilidades en tu contra. – Murmuró, inclinándose a tomar el par de alas, que sostuvo frente a sí misma. – Ahora nada te impedirá cumplir tus objetivos. El mayor traidor ha sido derrocado... El problema de buscarte otro guía es tuyo.
Se limpió los restos de sāngre del rostro y emprendió el vuelo alejándose del sitio al batir sus alas con violencia.
Dolía, sí. Pero ahora había un mensaje claro de lo que ocurría cuando alguien se atrevía a burlarse de ella. 𒌍
Ahora, en medio de aquel bosque y con el ruido de la lluvia a su alrededor, había algo que no terminaba de hacer click en la cabeza de Lilith. ¿Cómo es que aquella mujer había aparecido en la vida de Azrael? No era nadie que ella recordara. No, tampoco era la chica del restaurante japonés. Y si Azrael estaba mūerto, ¿Por qué seguía sintiendo que la llamaba?
Gritó. Con todas sus fuerzas y la desesperación que existía en su ser, antes de que el portal que la llevaba al infierno se abriese frente a sí; avanzó, aún consumida por la ansiedad de descubrir que pasaba. El trono estaba vacío, lo que era una clara señal de que Lucifer estaba fuera, como solía hacer en las últimas fechas. Aunque lo más extraño era el hecho de que sus guardianes más leales, no estaban cuidando su tridente como siempre.
Lilith siguió a su instinto y el dolor punzante en la palma de su mano. Percibió como, mientras avanzaba, la sensación de ardor se volvía más intensa. Reconocía el camino. Eran los calabozos dónde el rey del Inframundo solía ocultar a sus prisioneros más "valiosos" desde Caín hasta los ángeles y demonios que consideraba traidores. Entonces vio a los guardianes de Lucifer frente a una celda que tenía una protección especial. Entonces aquel rostro familiar apareció por unos segundos tras el pequeño hueco en la puerta y el corazón se le detuvo.
Las imágenes de lo ocurrido volvieron a su mente. Y recordó entonces que el cādaver al que le arrancó el corazón, no era en lo absoluto quién ella creyó.