Despertó con el sonido de los cubiertos y el aroma de la comida. Todo porque el estómago le dolió por el hambre; se levantó y se vistió con lo primero que encontró a la mano para ir a buscar a Shiki a la cocina.

— Buen día.

Murmuró aún adormilada, sentándose frente a la barra y apoyando la frente contra la superficie.

— ¿Desayunamos y nos vamos? Esta vez hay que rentar una habitación de hotel con room service...