/Estaba de espaldas, en medio de la habitación a oscuras. La chaqueta roja me colgaba de un solo hombro, todavía a medias puesta después de lo que acababa de hacer. Sentía el leve sabor metálico en la boca y un delgado hilo de sangre que aún me marcaba la comisura de los labios.
Cuando noté una presencia detrás de mí, giré lentamente la cabeza. Una sonrisa amable se me escapó, lo suficiente para que se notaran apenas los colmillos. Mis ojos se posaron en quien me había encontrado.

— No esperaba que me consiguieras así… pero tranquilo/a. No muerdo a quien no quiero. Al menos, no esta noche.

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