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▤ ◟⦂ written 𝖻𝗒 : #moonprincess 🌙
〝Yuvrani Chandrika Rathore〞
ɪ. antes de la selección
ɪɪ. 𝗳𝗲𝗰𝗵𝗮 ; año 2006
ɪɪɪ. 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 ; palacio bhawan, distrito I
La enfermedad del emperador fue algo incomprensible para la medicina moderna. Un malestar que comenzó disimuladamente, un día cualquiera, y que se extendió durante años hasta lograr que aquel imponente hombre quedara atado a una cama permanentemente. Nadie fue capaz de entender los síntomas, pero el motivo estaba claro: un corazón roto.
El corazón del emperador Bajirao se negaba a seguir funcionando con regularidad conforme los meses pasaban y la ausencia de su más amada Mastani se hacía mucho más evidente, pesada y letal. La depresión que este sintió al perderla a ella y al hijo que estaba por nacer fue tan grande que este eligió aislarse durante periodos demasiado prolongados, dejando los asuntos de estado en manos de su esposa legítima y madre de dos de los príncipes: Chandrika de seis años y Rajveer de cuatro años.
Fue por esos niños inocentes que el pesar de los doctores no podía resultar menor.
La pequeña Chandrika era bastante lista para su edad. Recordaba muy poco de los momentos más felices que antes vivió con su padre, pero en el centro de su corazón estaba claro el cariño auténtico que compartía con él. Aún si ya no estaba presente en los momentos más importantes, pese a que la presencia de Mastani en su vida se lo hubiera robado.
Pero su hermano menor era muy chico para entender lo que pasaba a puerta cerrada. Por lo que ella solía tratar de distraerlo con algunas canciones y juegos para que no ocupara sus primeras frases completas haciendo preguntas sobre Bajirao que afligieran todavía más a su madre. Era una táctica simple pero indispensable.
Y era inevitable el hecho de que el emperador sucumbiría a la debilidad en cuestión de tiempo. Sin que hubiera forma terrenal para recuperarlo o arrastrarlo de vuelta hacia el camino de la cordura.
Los niños de la edad de Chandrika se cuestionan todo lo que ven, dicen muchas cosas y son incapaces de regular sus emociones como lo haría un adulto maduro y consciente. Sin embargo, a ella no le tomó mucho entender su posición como la heredera elegida y legítima de su padre, hacerse a la idea del poco tiempo que a este le quedaba de vida. Aprender a asimilar cosas que no debería estar enfrentando con tan pocos años de vida.
Pocas cosas de aquellos años quedaron tan latentes en su memoria como la última conversación que compartió con su padre. En especial por la apariencia demacrada de este y lo difícil que era escuchar su voz tan tenue.
—Maa dice que mis clases de idiomas han dado resultados excelentes en cuanto a pronunciación —mencionó Chandrika, sentada en la orilla de la cama mientras sostenía la mano del emperador entre las dos suyas—. Pero también dice que no podré viajar por los distritos durante un tiempo. Eso no me gusta, porque significa que dejaré de visitar el mercado del distrito cinco, a donde me llevabas antes.
Bajirao sonrió conmovido al saber que su pequeña niña aún lo recordaba. Casi no hubo un gran cambio en su cara, pero la alegría estaba ahí, podía sentirse en el aire.
—Será un pequeño sacrificio a cambio de algo más grande, beti.
—¿Qué cosa más grande?
En ese momento el emperador no respondió. A cambio, empezó a toser y cubrirse la boca con su mano libre mientras intentaba sofocar el ruido.
—Todavía le rezo a nuestros dioses para que te bendigan, papa.
Apretó la mano de su padre un poco más. Como si el hecho de aferrarse a ella pudiera ser suficiente para obligarlo a mantenerse vivo y recuperarse pronto. Pues había muchas cosas que podría entender aún a su edad, pero no lograba darle un sentido a que él estuviera dispuesto a abandonar no solo a su familia, sino a todo Suryagarh.
—Eso es bueno, muy bueno —Bajirao recuperó el aliento poco a poco—. Y me da gusto que sigas las enseñanzas de tu madre. Debes tener fe siempre, sin importar los resultados.
Chandrika asintió con la cabeza. En su reino existían cientos de deidades, mitos y leyendas. Figuras épicas dignas de reverencia y poemas bélicos que hablaban del coraje, el honor y la fe. Era normal que los hijos del emperador fueran educados para venerar a estos dioses desde muy chicos, para creer que sus oraciones podrían ser capaces de cambiar al mundo y curar a cualquier enfermo.
Sin embargo, siempre ha sido imposible curar a quien no desea ser curado de su malestar.
Por mucho meses Chandrika le enseñó a su hermano menor a rezar con la idea de que, si se unían, los dioses escucharían más fácilmente sus plegarias y estarían dispuestos a concederle a su padre la oportunidad de renacer como un hombre nuevo. Pensó que funcionaría, lo creyó con devoción incondicional. Pero no imaginó que, lo que para ella representaría una desgracia, para su padre sería la bendición más deseada.
La bendición de una partida pacífica.
Su muerte rompió el corazón de todo el imperio e inicio un periodo largo de luto nacional. Todos los distritos presentaron su pésame a la familia y, especialmente, a la pobre niña sentada en el trono. Aún incapaz de siquiera tocar el suelo con sus pies al subirse en él. Con el rostro cubierto de lágrimas y un semblante que se esforzaba con intención inhumana por reservarse todas las emociones que para un niño sería imposible esconder.
Pero le quedaba en la mente y el corazón, por siempre, guardado el recuerdo de los escasos últimos momentos en los que vio a su padre. Los paseos que dieron por los distritos, las conversaciones ingeniosas que alguna vez compartieron en los jardines del palacio y los juegos inocentes que enternecian a cada sirviente capaz de visualizar aquella conexión entre padre e hija.
Tuvo más de lo que se le permite a muchos niños, o a muchos herederos incluso. Desde luego, hubiera deseado tener más, mucho más, años enteros de anécdotas qué contar en el futuro. Pero esta fue la voluntad de Dios, fue él quien decidió que se habría de convertir en una emperatriz joven, y que el cariño de su padre habría de acompañarla por el resto de su vida... Sólo en memorias y aprendizajes guardados en el fondo de un corazón generoso y noble.
────── ( 𝗳. ) ૮ • ᴥ • ა appa
────── ( 𝘁. ) chandrika rathore
Victor
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