Información General
Nombre: Robin Mercer
Edad: 24 años
Fecha de nacimiento: 28 de septiembre de 2002
Nacionalidad: Mexicano
Signo zodiacal: libra
Tipo de sangre: O+
Ocupación: Barista y repostero
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Descripción física
Robin mide aproximadamente 1.85 mts y posee una complexión robusta y atlética. Su piel es morena, con rasgos latinos marcados. Tiene el cabello negro, ligeramente despeinado y de longitud media, acompañado de una barba corta bien rasurada que apenas marca la mandíbula. Sus ojos oscuros suelen transmitir una expresión tranquila y algo cansada, como si siempre estuviera perdido en sus pensamientos. Suele vestir camisetas negras o moradas, pantalones holgados y tenis cómodos. Lleva dos expansores negros en las orejas y una pulsera Feng Shui de obsidiana negra con un amuleto Pixiu, objeto que considera un pequeño recordatorio de la fortuna que intenta construir por sí mismo.
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Personalidad
Reservado, observador y de pocas palabras. Robin suele parecer distante al conocerlo, aunque en realidad solo le cuesta confiar en las personas. Es amable con quienes le demuestran sinceridad y disfruta de las conversaciones tranquilas. Tiene un humor seco y sarcástico, pero también una sorprendente paciencia cuando prepara café o postres. Cree firmemente que los pequeños detalles pueden cambiar el día de alguien.
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Gustos
Café de especialidad y la cultura cafetera.
Preparar bebidas como barista.
Repostería y experimentar con nuevos postres.
Videojuegos (principalmente Minecraft, Stardew Valley, Terraria, Lethal Company, Phasmophobia y otros títulos cooperativos o de supervivencia).
Tecnología y computadoras.
Series antiguas.
Películas de terror clásico y vintage.
Los días lluviosos y el olor del café recién molido.
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Disgustos
Las personas intolerantes o arrogantes.
Las traiciones y la deslealtad.
El sonido del violín.
El piano.
El violonchelo (cello).
Los lugares excesivamente ruidosos.
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Historia
Robin nació en México el 28 de septiembre de 2002. Creció en un hogar complicado, marcado por conflictos familiares y una infancia donde rara vez encontró estabilidad. Sus padres eran amantes de la música clásica y pasaban largas horas practicando violín, piano y violonchelo; lejos de convertirse en un recuerdo agradable, aquellos sonidos terminaron asociados para él con discusiones, presión y malos momentos, desarrollando un rechazo casi instintivo hacia esos instrumentos.
Durante su adolescencia buscó refugio en los videojuegos y la tecnología, intereses que se convirtieron en su principal vía de escape. Sin embargo, también comenzó a juntarse con amistades que lo llevaron por un mal camino. Todo culminó cuando aceptó participar en el robo de un vehículo como parte de un reto. Sus supuestos amigos huyeron y lo dejaron asumir toda la responsabilidad. Robin terminó en una correccional de menores, donde permaneció hasta cumplir la mayoría de edad.
Lejos de justificar lo ocurrido, siempre ha reconocido que fue un error impulsivo del que aprendió una dura lección.
A los 22 años emigró decidido a empezar desde cero. Consiguió trabajo como ayudante en una pequeña cafetería, pensando que sería algo temporal. Sin embargo, el ambiente, el aroma constante del café y el proceso de preparar cada taza despertaron en él una pasión inesperada. Aprendió repostería, perfeccionó su técnica como barista y encontró un propósito que nunca había tenido.
Robin suele decir que "el café tiene una melodía que solo puede escucharse con la nariz", una forma peculiar de explicar la paz que siente cada vez que prepara una bebida.
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Datos curiosos
Es capaz de distinguir diferentes granos de café solo por su aroma.
Siempre lleva consigo su pulsera de obsidiana negra con Pixiu.
Aunque disfruta mucho los videojuegos, rara vez juega de forma competitiva; prefiere experiencias relajadas o cooperativas.
Tiene facilidad para decorar postres y bebidas con latte art.
No habla mucho sobre su pasado y evita que las personas sientan lástima por él.
Su mayor objetivo era algún día abrir su propia cafetería, un lugar donde cualquiera pueda sentirse bienvenido sin importar de dónde venga, gracias a su cariño y amistad con la mujer que lo acogió en la cafetería termino heredando esta misma cuando ella falleció, a día de hoy.