ARCO DE LA LOCURA.
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*Villano Temporal*
La historia fue torcida, aquel que decidió ser lo que se necesitaba por obra del destino terminó volviéndose lo que merecían quienes deseaban su muerte prematura…
¿Qué tanto habría cambiado la trama?
Entonces, un día, ocurrió, palabras parecieron explotar, distorsionando su mente hasta no dejar rastro de cordura ni de la inocencia torpe que lo caracterizaba.
Un omega fallido, un príncipe que jamás llegó a convertirse en lo que esperaban, una sensación de soledad que lo consumía hasta no dejar más que el deseo de destrucción, intensificado por las voces en su cabeza.
Solo bastó que se cortara un hilo del destino: aquel que, en su gracia, sostenía la cordura de quien había intentado ser benevolente.
El crepitar del fuego consumía la carne de aquellos que al joven le habían enseñado lo peor del mundo. Quienes sin piedad lo impulsaron al abismo -esas voces que en vez de cariño solo dedicaban reproches- ahora se desgarraban en súplicas lastimeras y gritos de piedad que no serían escuchados.
Pues, había decidido que si él era una carga para ese mundo, simplemente destruiría el mundo para que no cargue con el…
¿Que importaba?si después de todo, lo que consideraba valioso en ese reino le fuera arrebatado.
Los portales, que llevaban a los diversos mundos, aquellos que debía procurar, comenzaron a sucumbir de maneras descontrolada, abriéndose y cerrándose, de forma aleatoria llevando una pequeña porción de la destrucción de Novastra a los mundos alternos.
No fue hasta que escuchó pasos, pesados, esos que no tenían miedo a su presencia, que se dio cuenta de qué había quien, no había huido aterrado.
Se volteo, con esa sonrisa que no era de la de siempre, no, era la sonrisa de quién había sido infectado con la porquería del mundo y simplemente no pudo limpiarse, extendió la mano, al reconocer aquel/aquellos que ahora tenía en frente, como si quisieran compartir orgulloso masacre que había creado.
— Ya era hora~ ¿Vienes conmigo?... ¿No? Jejejejeje ~ no fue pregunta, solo recuerda, o estás conmigo o en mí contra.
Anyel Martnes
Vestido cómo acostumbra, botas, pantalón negro, playera rojo oscuro y una chaqueta de cuero negro que traía siempre abierta. Su poder estaba activado, aunque algunas veces titilaba cómo si de una interferencia se tratase, algo irrelevante para quién no lo conoce, una ventaja para quién si. Detuvo su andar de forma pesada, casi dando un pisotón en su último avance. Pensó que se trataba de un error, pensó que alguien con un poder similar estaba ocasionando problemas, pero no esperó encontrar a Cecil.
Suspiró, algún motivo debe haber pero... ¿Será posible conversar? No parecía, la mirada de aquel no era la misma, aún así, intentaría hablar en primer lugar. Tomó la mano ajena, apretó la mano ajena, aprovecharía la confianza que parece tener y jala con fuerza para obligarlo a avanzar, metería su pie entre los ajenos en busca de hacerle tropezar y ya que tenía la mano todavía sujeta, la colocaría en la espalda contraria y Anyel se subiría en la espalda baja del rubio. Así impone su peso y fuerza para que no se levante. —¿Algo que decir?
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