—Un mal movimiento hace que el hilo de la cordura se parta~
Si este se corta, entonces el equilibrio se desmorona... Ah~ tan delicioso el olor de la carne ardiente y la vista de quien se proclamaba justo ahora portador de la muerte indistinta~
mfufu~ solo tuve que darte un pequeño empujon, pero vaya~ que mente tan delicada resultaste tener mí querido
Her~ma~ni~to~ —
Cecil Lancaster
ELLIOT
Enarco una ceja, recargado sobre el marco de la puerta donde un dedo se moviliza al golpear su antebrazo, el claro síntoma del aburrimiento.
Eliminar comentario
¿Seguro que deseas eliminar este comentario?