Con unos tragos encima, Hamilton salió del club camino a su próximo destino, pero en el trayecto encontró una florería abierta y una grandiosa idea apareció en su cabeza.

Sin pensarlo demasiado, compró un pequeño ramo de flores que le entregaría al menor, o por lo menos eso intentaría. Llegó a su hogar y tocó solo un par de veces para dejar el ramo frente a la puerta. Tal vez no era la hora adecuada para dejárselo, pero ya estaba ahí.

Entre las flores sobresalía una pequeña nota que contenía el siguiente texto: "Aún no sé cuáles son tus flores favoritas, pero espero que te gusten."
De: Hamilton
Para: George

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