No importa cuántos otros mundos ha visitado, no importa cuánto conocimiento ha adquirido a lo largo de estos meses. Sí, ha asesinado a otras versiones de su padre y tomado su poder. Sí, ha conocido también a otras versiones de sí mismo de las cuales no ha tenido entendimiento. Sí, ha visto toda clase de deidades con distintos pensamientos... pero, al parecer, el reto más grande aún lo tiene en su propio mundo.

Su intención era visitar a las Moiras; quería saber cuanto antes si realmente su destino era asesinar a Zeus. Si realmente es lo que va a pasar, pues es un sentir que su corazón reclama desde hace muchas eras. Iba a invadir a la fuerza su templo y exigir que de una vez por todas le fuera revelada toda la verdad, sin importar que eso pudiera ocasionar que perdiera la cordura... pero algo pasó.

Recibir la visita no solo de una, sino de dos deidades misteriosas, fue inesperado. Estas le pusieron una prueba, y vaya que fue una prueba.

El enfrentamiento contra aquella versión que tanto ha aborrecido era quizá un regalo para él. El odio que tenía de sí mismo cuando aún era un perro de Zeus es algo que nunca se va a perdonar. Parece ser que Hécate y Némesis, de alguna manera, le han dado este obsequio, aunque sabe que en el fondo es una forma de ajustar cuentas y tener bien claro su camino.

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