Cuando has pasado por mucho ya nada te sorprende... O eso creía

Apareció como una sirena tentandome, su sonrisa, modo de caminar. Su timidez, Jesús, saca el lado lascivo en mi, una parte que me niego que ella vea. No quiero incomodarla, aunque me hierve las venas por poseerla y quitarle la inocencia. Solo hay un problema...

Es la hija de mi mayor enemigo, el que se quiere adueñar de mi país y todas mis posesiones, lo mataría ante de que pusiera una bomba tan rápido antes de pensarlo. Pero ella me lo impide, lo que menos quiero es hacerle daño. Después de todo no soy una bestia sin corazón.

Prefiero el odio del mundo, un odio ciego, nunca he lastimado a un inocente. No lo haría como lo hicieron conmigo cuando era tan solo un niño.

He puesto las distancias, viéndola de lejos. Ya vive en peligro por ser hija de un infame mafioso. No quiero agregarle a otro más peligroso, no se merece eso.

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