«Te ruego que me concedas la virginidad eterna; tantos nombres como a mi hermano Apolo; un arco y flechas como los suyos; el oficio de traer la luz; sesenta jóvenes ninfas del océano, todas de la misma edad, como mis damas de honor; veinte ninfas fluviales de Amniso, en Creta, para que cuiden de mis botas y alimenten a mis perros cuando no esté cazando; todas las montañas del mundo; y, por último, cualquier ciudad que quieras elegir para mí, pero una será suficiente, porque tengo la intención de vivir en las montañas la mayor parte del tiempo.»
Laryna Loreys
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