— A ver, a ver... Que yo sé que eres adicta a la cafeína... Pero pedir siempre lo mismo... —Rodeó su cintura con un brazo mientras se acercaba a ella, mirando por encima de su hombro. — ¿Por qué no aceptas la recomendación de la casa?
La miró con una sonrisa ladeada, casi como si fuera un reto. Su mano permaneció sobre su cintura, de modo que estaban demasiado cerca.
— Te prometo que te va a gustar... Y además la casa invita. Es un ganar-ganar, bonita.
Isla Rowan
— ¿Y para qué salir de mi zona de confort si sé que lo que voy a pedir me va a gustar? —respondió, arqueando una de sus cejas. Pero la sonrisa ajena se la tomó como lo que era, un reto.
No le quedó más opción que voltear sus ojos fingiendo resignación, y asintió después un par de veces. — Vaaaale, haré una excepción por hoy, pero más vale que sea lo mejor que haya probado en la vida o me decepcionaré mucho.
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