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🍂 . • Rol de Introducción.
ㅤ•ㅤ El inicio de la historia
╭ ⠂⠂╮ㅤㅤ on rol ، 🜸
ㅤ🍂ㅤ ⸙͎ ੈ Manny Delacour ᐟ ❁ཻུ۪۪
╰ ⠂⠂╯ ㅤㅤ⠁
No fue el ritmo de las antorchas, ni los establos olorosos a heno lo que lo recibieron al volver.
Cuando Manny abrió los ojos, lo primero que lo golpeó no fue la sed, aunque sí sentía las entrañas secas, sino el rugido de un mundo que no reconocía.
El último recuerdo en su memoria, antes de entregarse al abrazo helado del letargo, olía a cera de vela, pólvora y madera húmeda, a los campos arados. Ahora, el aire olía a metal quemado, petricor sintético y una masa de humo ardiente que le abrasaba las fosas nasales, que ensuciaba la claridad del paisaje.
Marcus emergió de las sombras de un callejón, ajustando su abrigo. Su cabello pelirrojo, caía desordenado sobre sus hombros.
Pasó sus dedos pálidos por su garganta; sus colmillos reclamaban calor. Pero Manny no era un insensato. Cazar a ciegas en un territorio desconocido era la forma más rápida de terminar con una estaca en el pecho o asustando a las masas.
Por el contrario, tenía que entender dónde demonios estaba y qué le había pasado al mundo.
Luz artificial. Estructuras de acero que arañaban los cielos. Criaturas de hierro rugiendo sobre los caminos... de un negro que resultaba perturbador. La humanidad había cambiado mientras él dormía.
¿Y los demás? ¿Dónde estaba su madre, sus hermanos? ¿Su raza?
¿Que había pasado con el territorio?
Avanzó pegado a las paredes, utilizando la niebla espesa para cubrir sus pasos hasta encontrar la marca.
Un punto de convergencia. El cruce dimensional.
Manny dejó caer tres gotas de su propia sangre seca sobre la marca y murmuró el antiguo pasaje. El espacio a su alrededor se volvió difuso y el ruido de la ciudad moderna fue reemplazado por el aroma y crujidos de un bosque en otoño.
Respiró con cierto alivio.
Si alguien tenía respuestas sobre los cambios del mundo exterior, ese era Dorian. Dudaba que la actividad del Inframundo hubiese podido verse interrumpida en ese lapso de tiempo.
Pero el dile ahora era encontrar el pasaje que pudiera llevarlo hasta ahí.
— El mundo de los mortales se ha vuelto una locura... Necesito saber cuánto tiempo he estado fuera; y sobre todo, cómo volver a casa.
La silueta que aguardaba de pie en medio de aquel sitio no era Dorian, ni tenía la postura pausada del guardián.
Marcus Delacour
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Cecil Lancaster
Allí, el joven caminaba sin prisa, con la idea de cruzar a uno de los mundos donde había hecho amigos.
Aunque Novastra era tranquila, el príncipe era relegado, quizás prejuicio por su complexión, gustos y género. O quizás por la curiosa forma de ser del mismo.
El viento soplo mientras la energía se distorsionaba en uno de los portales llamando la atención del rubio ¿Alguien estaba cruzando?¿Era eso posible? Pues, sin su guía, no debería serlo, pero ahí estaba ocurriendo.*
Ho... Vaya ...
*Se acercó unos pasos aquel portal, observando el mismo con curiosidad latente.
Se inclinó hacia adelante, entrecerrando los ojos para divisar aquel que tenían la capacidad de cruzar.
Al ver que se trataba de una "persona" (al menos el lo creia así) pestañeo varias veces observandolo, incrédulo de lo que sus ojos estaban presenciando.
Unio ambas palmas, las mismas soltaron unas pequeñas chispas. Mientras más separaba una espada aparecía entre ellas, materializándose milímetro a milímetro.
Cuando la espada estaba completa, sin dudar apunto al extraño observandolo con el ceño fruncido y los labios apretados*
¿Quien eres?
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Marcus Delacour
Manny no retrocedió, aunque sí alzó ambas manos a la altura del pecho, mostrando las palmas vacías para disipar la hostilidad del ambiente. O que creyeran mal de él.
— Paz, joven señor —dijo Manny. Su voz conservaba cierta elegancia sobria, propia de una corte de tiempos lejanos—. No me impulsa intención bélica o haber cruzado este umbral con el afán de turbar la calma que aquí reside.
Sus ojos, intensos bajo el desorden de su melena pelirroja, evaluaron la figura del rubio y la singularidad de la espada que sostenía. Todo en aquel muchacho y en el aire del bosque le resultaba ajeno.
— Buscaba a un antiguo conocido... un guardián de nombre Dorian, de quien esperaba orientación en esta era que me resulta del todo extraña — explicó, inclinando apenas la cabeza en un saludo respetuoso, aunque sin perder de vista la punta de la hoja—. Mi nombre es Marcus Delacour, príncipe de Essex.
Bajó despacio los brazos.
¿Essex aún existía? ¿Estarían bien? ¿Este mundo seguía siendo el suyo?
— ¿Con quién tengo el placer..?
Cecil Lancaster
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Marcus Delacour
— Agradezco el gesto, pero prefiero mantener la distancia por ahora... Por seguridad.
Para el pelirrojo era lógico. Él era una bomba de tiempo con su sed ardiendo en la garganta como hierro al fuego vivo... Tampoco es que pudiera confiar con facilidad en alguien que desenvainó su espada hacia él.
Aunque le tomó por sorpresa la pregunta, ¿no se había presentado ya con anterioridad?
Llevándose una mano hacia la nuca se frotó suavemente, rascándose.
— Marcus Delacour —reiteró. Se llevó una mano al pecho e inclinó ligeramente el torso del cuerpo. — Lamento importunarlo, honorable guardián... Buscaba a mi tío. He dormido por tanto tiempo que el mundo de los humanos no es familiar para mí. Busco la forma de regresar a mi patria, junto a los míos, si es que viven aún...
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Cecil Lancaster
Soltó una risa vaga, cubriendose los labios con la zurda -¿Me lo dijo? Si creo que si... Seré tonto - pensó, al darse cuenta de que había hecho dos veces misma pregunta.
Eleva su vista hacia el pelirrojo, observando la tensión de este, inclinó el cuerpo hacia su costado observando el portal por unos segundos*
Creo que te confundiste de mundo... Aquí estás en la tierra Luturne, específicamente en el reino de Novastra y no recuerdo a ningún guardián con ese nombre, aún así, se que hay muchos guardianes a lo largo de los mundos... ¿Será que entraste al portal equivocado?
*Al preguntar esto último puso una mano abajo de su barbilla rascándose suavemente, no había una solución a una respuesta a lo que veía en ese momento; una persona extraña, notablemente débil cruzando por un portal por el cual pocos podían hacerlo. Aún así soltó un suspiro dando un paso hacia el costado*
En la biblioteca de mí palacio hay información de varios guardianes ¿Querés ver si está quien buscas?
*La propuesta era ingenua, incluso peligrosa, pero Cecil se encontraba notablemente confiado, quizás por la seguridad en su habilidad o aquella confianza tonta que lo seguía por doquier*
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