Estaba terminando de acomodar la comida en los platos, con su porción de verduras, el pescado frito y un poco de arroz cuando escuchó la puerta abrirse.

Su sonrisa se ensanchó.

— Llegas justo a tiempo pa-...

Se quedó pasmada cuando vió a aquel hombre frente a ella. Su mirada le resultaba familiar, pero le resultó alarmante que pudiese entrar a su departamento con el acceso que solo ella y Shiki tenían.

— ¿Quién demonios eres tú y qué haces aquí?

Advirtió, levantando la cuchara de madera como su única arma a la mano.