La fuerza no es fingir que nada pasa y todo estará bien.
Es saber que todo se puede derrumbar pero podrás recoger los escombros o, mejor aún, dejarlos atrás y empezar de nuevo con cimientos más fuertes.
Está bien no estar bien, pero no es algo que debas pasar solo, siempre habrá alguien que te acompañe en el camino.