Se quedó sentado en el balcón de su departamento, mirando la ciudad mientras bebía un latte, relajado y disfrutando la brisa, con un pequeño suspiro por la extraña paz después de la tempestad que le había llegado en apenas algunos días.
—Puede... que tenga nombre y apellido~
Musitaba suave, con una sonrisa, aunque no queriendo adelantarse a las cosas, pues era muy pronto, pero sin duda en el mejor momento.