🔞 Contenido adulto, leer con discreción
旗は —— BRILLOS.
© '𝑅𝑜𝑚𝑝𝑒 𝑙𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑦 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑒 𝑎𝑑𝑒𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒'
#aʀᴏʜᴀ #tdp_img25
Brillos en su cuerpo, aquel cuerpo que llamo tanto su atención en aquella noche de perdición. Brillos que eran como las mismas estrellas que decoraban el cielo nocturno de Corea del Sur.
La noche era fría como su corazón, estaba perdido todas las noches entre las bebidas y los cuerpos que solo encontraban placer una y otra vez, sin sentimientos, sin expectativas que llenar, solamente placer.
El placer hacia que su mente no pensara en nada de lo que le preocupaba durante el día, era una forma sencilla de apagar el ruido aunque solo fuera por unas horas.
Cuando estaba solo, todo aquello que intentaba olvidar regresaba, las críticas, las miradas, aquella noche que quería olvidar, las palabras que desconocidos escribían detrás de una pantalla creyendo conocerlo.
Seo-jin había aprendido a sonreír frente a las cámaras, a inclinar la cabeza y agradecer los aplausos pero nadie veía lo que sucedía cuando regresaba a casa y se quedaba solo.
El cuerpo de ella estaba sobre sus piernas, curvas perfectas que sostenían las manos de él, la cintura de ella encajaba a la perfección. Los besos de ella decoraban su cuello, el no permitía que le besaran los labios, su lado romántico lo guardaba para aquella persona que le robara el corazón... Ojalá el, Rocky, quien era su amigo pero quería que fuera más.
Pensar en su sonrisa, en sus labios hicieron que Seo-jin cerrara los ojos, no le podía gustar su mejor amigo pero si, le encantaba cada parte de él.
Sintió como su camisa se abría en aquella zona VIP, las luces tenues de aquel lugar y el mareo de aquella bebida hicieron que su atención se fijara en ella. No sabía su nombre, no sabía sus sueños, no sabía nada de ella, solo sabía el peso de su cuerpo contra el de él, sabía cómo sus manos bajaban por el abdomen de él y por eso mismo resultaba como un bálsamo.
Las manos de ella abrieron su pantalón mientras Seo-jin tomaba un poco más del whisky que traía en la mano. Sentir como ella hacia lo que exactamente el queria, como sus manos con uñas largas lo envolvían sin apretar, solo sosteniendo y sintiendo cada parte de la anatomía de el.
No eran solo amigos y Seo-jin lo sabía a la perfección, Rocky volvió a ocupar sus pensamientos mientras el placer seguía subiendo más y más por las caricias. Mentiría si negara que el placer creció más cuando la sonrisa de él apareció en su mente sin pedir permiso, igual que tantas otras veces.
Esa sonrisa... La que tanto conocía, la curva que más amaba en toda su vida. Los ojos de Rocky cuando lo miraba cuando creía que nadie estaba prestando atención y aquella calidez que prometía alejar aquella frialdad que Seo-jin tomó por iniciativa propia para no sufrir de nuevo.
Un gemido se escapa de sus labios, con una sonrisa que no era por lo que estaba viviendo en ese cuarto... No, no quería pensar en el, tenía que volver a la realidad, no quería pensar en el mientras intentaba perderse entre las luces, la música y las caricias de ella.
Volvió a beber, sabía que el whisky podía apagar todo lo que había en su mente, incluso aquella idea que llevaba demasiado tiempo creciendo dentro de él... Que le gustaba Rocky.
Pero cuánto más intentaba escapar, más presente estaba en su mente, su risa, sus manos, la forma en que decía su nombre... Amaba como decía su nombre.
La respiración de Seo-jin comenzó a ser rápida, sus manos apretaron los cojines que estaban a su alrededor, el placer estaba a punto de llegar a aquel punto de no retorno.
No podía gustarle, el era su mejor amigo, eso era todo, tenía que ser todo. Su mano se enreda en la cabellera ajena mientras se volvía a repetir aquella explicación que tantas veces tenía que recordarse para creersela, o casi... Solo eran mejores amigos.
Un gemido salió de sus labios cuando el placer se fue, los espamos de su cuerpo satisfecho, los ojos de aquella chica que lo miraba con ganas de mas hizo que se sintiera el vacío habitual y eso lo frustró porque sabía que muy dentro de él comprendía que no estaba buscando placer, estaba intentando encontrar una forma de no pensar en Rocky de esa forma, intentaba llenar con otras personas un espacio que sin darse cuenta llevaba años ocupados pero por miedo el verdadero dueño no podía reclamar.
Seo-jin sonríe de la manera más vacía que existía, tocó el labio de su acompañante, limpiando y listo para hacer los papeles de confidencialidad correspondientes. Se sentía vacío de nuevo, las voces en su cabeza volvieron. Se arregló la ropa y salió de la habitación en búsqueda de más bebida pero seguro de que había una luz en tanta oscuridad, Rocky.
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