La cocina comenzaba, por fin, a parecer una cocina. Aún quedaban detalles por terminar, pero ya había una mesa donde sentarse sin tener que compartir espacio con los escombros.
Alastor se aproximó a Lucifer y, al notar cierta reserva por parte del rey, decidió divertirse un poco con ello. Se inclinó ligeramente sobre la mesa, reduciendo deliberadamente la distancia entre ambos.
— No sea tan tímido, Su Majestad.
Su sonrisa se mantuvo intacta, mientras sus ojos permanecían sobre Lucifer, claramente entretenido por su reacción.
— Después de todo, no muerdo... todavía.
Veldora Tempest
Lucifer Morningstar
Lucifer se encontraba perdido en sus pensamientos, en la incertidumbre de lo que iba a suceder ahora que oficialmente Vox era el rey del infierno y ellos dos… bueno poco más que un par de parias. Cuando notó la presencia de Alastor en la estancia, mirándolo de ojo y frunciendo ligeramente el ceño, casi más por la costumbre de ponerle mala cara que, por encontrarlo realmente molesto, a fin de cuentas últimamente era la única compañía de la que disponía y… No, no iba a decir que le parecía grato, Lucifer pre seria decir que le era “tolerable”, siendo consicnete que Alastor era de la peor calaña en cuanto a pecadores. Entonces escuchó aquella broma, abriendo mucho los otros al interpretar un claro doble sentido.
—¡Disculpa!— se llevó una mano al pecho con consternación—.Sigo infelizmente casado —pronunció sin darse cuenta ¿Traición del subconsciente?—¡Feliz! Quería decir feliz. —apartó la mirada, cohibido y apretando los labios, comenzó a dar vueltas en el dedo con una mano a la alianza que aún llevaba—.Lily volverá… estoy seguro que si, en cuanto sepa que esto es un auténtico desastre. El infierno a ella le importaba…—aclaró con cierta tristeza por que una parte de él acababa de admitir que él no le importaba a su esposa, si volvía seria solo por el estado del infierno.
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