Luego de una confesión que termino en rechazo, el rubio comenzó a hundirse en su propia miseria.
Quien amaba se había ido, simplemente por sus motivos, ese sentimiento egoísta persistió, con la idea de querer estar con el.
No quería ver tele, redes o siquiera escuchar música por terror a encontrarse con ese hermoso rostro y esa dulce voz. Objetivamente estaba en la mierda.
Allí es donde entran ellas, tres bellas musas que lo obligaron a salir de su agujero, le pusieron un hermoso pijama y le compraron su jugo de naranja favorito para ahogar sus penas. Esas tres hermosas mujeres que justo ahora el sentía como sus ángeles guardianes, tres ángeles Dohie Johari Isla Rowan Zoé Najwa Nimri que sin juzgar, lo estaban mimando*
-Ya... Quizás estoy destinado a casarme con un poste de luz...
Shen
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Isla Rowan
— ¡No digas tonterías, Cecil! Eres increíble, guapo, amoroso… el amor de tu vida está ahí fuera buscándote, estoy segurísima.
Asintió bien convencida, extendiendo su mano para tomar un trozo de pizza y acercarlo al joven, porque no podía estar sin comer, y porque la pizza siempre ayudaba.
— Anda… come un poco, ¿si? Te aseguro que pasará, no es el fin del mundo aunque ahora lo parezca, estaremos aquí contigo.
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