Esa tarde en Konoha había sido diferente, la lluvia había comenzado desde muy temprano, cubriendo la aldea con un cielo gris y pesado que parecía amenazar con no despejarse en lo que quedaba del día. Hinata se encontraba intranquila. Kakashi Hatake aún no había regresado a casa & después de esperar durante un buen rato, había decidido salir a buscarlo.
Mientras avanzaba por el camino, sus sandalias chapoteaban suavemente contra los charcos que se habían formado entre la tierra húmeda. Las gotas de lluvia empapaban su cabello y recorrían lentamente su espalda, provocándole pequeños escalofríos por el frío. Pero Hinata apenas reparaba en ello.
En su mente solo había un pensamiento, un único deseo: que él estuviera bien. Quería creer que simplemente se había retrasado por algún asunto de trabajo, que en cualquier momento aparecería frente a ella con una explicación tranquila, como si nada hubiera ocurrido.
Aun así... aquella inquietud no desaparecía. Continuó avanzando entre los árboles, siguiendo el sendero bajo la intensa lluvia. El viento agitaba las ramas sobre su cabeza & de vez en cuado un relámpago iluminaba el bosque durante un breve instante, seguido por el estruendo de un trueno que hacía vibrar el silencio.
Hinata apretó ligeramente las manos y aceleró el paso.
Por qué honestamente ella no pensaba regresar hasta encontrarlo.
—Espero que estés bien, Kakashi-san... —murmuró con preocupación, mientras sus ojos buscaban entre la cortina de lluvia alguna señal de él.
Y así siguió adelante, internándose cada vez más entre los árboles.
Kakashi Hatake
-en el camino, se encontró a su hermosa y futura esposa, aunque no le sorprende que fuera a buscarlo, a fin de cuentas, solo fué a por comida-
Llegué tarde..otra vez.
-pasa la mano tras la nuca-
Aunque esta vez tengo una excusa mejor que decir que me perdí en el sendero de la vida.
-Suu único ojo visible se curvó ligeramente, pero enseguida dejó escapar un suspiro cansado.-
La tormenta empezó cuando ya venía de regreso, pensé que podía llegar antes de que empeorara… pero encontré a un anciano intentando cubrir el tejado de su tienda.
-el peliplateado bajó la mirada hacia sus guantes mojados.-
Había visto al hombre subido precariamente a una escalera, luchando contra una lona que el viento sacudía como si quisiera arrancársela de las manos...la escalera estaba a punto de caer,así que sujeté la lona, arreglé unas cuantas tejas y aseguré el techo, no tardé mucho.
-se quedó pensativo.-
Bueno… eso creía, porquue apenas había avanzado dos calles cuando escuché un ruido entre el estruendo de la lluvia...
Era un comerciante con su carro atrapado, las ruedas se habían hundido casi hasta la mitad , podría haberlo sacado de allí en unos segundos usando un jutsu, pero habría destrozado buena parte de su mercancía, así que tocó hacerlo de la manera... "clasica".
-Sus pantalones todavía conservaban las manchas de barro de aquella pequeña hazaña.-
Pero tampoco había terminado ahí, más adelante, el agua descendía por una calle inclinada con suficiente fuerza para arrastrar cajas, tablones y cualquier cosa que no estuviera asegurada, había avanzado contra la corriente hasta encontrar un desagüe bloqueado por ramas y desperdicios.
Me había agachado y había empezado a retirarlos con las manos, hsta que finalmente el agua comenzó a descender.
Y después…
-Guardó silencio.-
Después encontré un perro nadando casi sin fuerzas, lo rescaté de inmediato...estaba tan debilitado que no pude evitarlo y le di nuestra comida....
Espero no te enojes demasiado conmigo Hinata-san, soy un desastre como marido, nunca llego a la hora y encima nos quedamos sin comida.
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