—Justo estaba saliendo por el pan, pero primero tengo que hacer algo y luego podré irme ♪

*Sus agarre fue brusco, violento cuál mordida de perro hambriento. Sus manos sujetan el rostro de la pelirroja con la insensibilidad del fuego que se aferra a la madera, y de esto se aprovecha para borrar la distancia que separa sus labios con un beso agresivo e invasivo.

Al principio fue su lengua la que forcejea para abrirse paso, pero sufre una grotesca metamorfosis al segundo de encontrar una apertura; la forma gana mayor longitud, permitiéndose poder retorcerse por toda la cavidad bucal hasta llegar a la uvula; el grosor aumenta, y en conseguir logra aplastar la lengua ajena mientras avanza hasta amígdala; repentinamente obtiene una bifurcación, una división de ese órgano monstruoso que busca arrastrarse en terrenos que no debería; una parte de la lengua desciende por el orofaringe, forcejeando con el estrecho espacio hasta la entrada de la hipofaringe; por otro lado, algo mucho más desagradable, la otra mitad del la lengua asciende en busca de rozar la nasofaringe; busca asfixiarla, regocijarse un poco en el sufrimiento ajeno.*