💋RETO: LEMON PÚBLICO+18
Leer bajo su criterio, contiene monster romance, horror sex, monster sex.
카에리
Moría por probarla; los gritos de desesperación y total miedo ya estaban sazonando el manjar que tenía como presa. La saliva caía de sus comisuras mientras se acercaba a ella, riendo con burla, cual payaso, mientras ella, abierta de piernas y amarrada de pies a cabeza, forcejeaba para soltarse.
—Qué dulce y patética te ves. ¿En serio quieres huir? Sí, puedo oler cómo te mojaste al verme lamiendo la sangre de tu amiga antes de triturarla... jajajaja. Oh... estás tan mojada... —de pie y a diez metros de distancia, la sombra del payaso se divisaba apenas.
Lo único que hizo para gozar el momento fue sacar la lengua; desde las sombras, donde sus ojos dorados brillaban en la oscuridad, esta se alargó hasta llegar a donde estaba ella. Lentamente, el ser sin huesos deslizó su ápice juguetón por su muslo interno, el cual goteaba de saliva. Sobre su sexo expuesto, comenzó a dar largas lamidas.
—¡Delicioso manjar! —exclamó hambriento, esta vez lamiendo desde su clítoris hasta su entrada vaginal de forma rápida. Sus papilas gustativas estaban extasiadas con su esencia; no había mejor platillo que una mujer con una mente perversa como ella.
카에리
—¡Aléjate de mí! ¡Déjame ir ahora mismo, infeliz! —exclamó con la voz temblorosa, intentando mantener una postura firme, desesperaba por encontrar una salida. Aunque se mostraba indispuesta, furiosa y nerviosa, lanzándole miradas cargadas de rabia mientras la saliva de la criatura caía con burla, la realidad de su cuerpo la traicionaba. La inmensa humedad que comenzó a deslizarse por sus piernas revelaba su verdadero sentir y el deseo incontrolable que esa pesadilla despertaba en ella.
Su excitación inevitable e involuntaria se disparó en cuanto Pennywise extendió su lengua desmedidamente larga a través de las sombras. Sentir la punta de ese sinhueso juguetón y goteante de saliva deslizándose suavemente por su muslo interno le provocó una corriente intensa que la hizo temblar y jadear, causándole un placer inexplicable y nuevo. —Ah, mhg...~ —emitió entre murmuros, apretando sus manos con el fin de descargar las mil sensaciones que experimentó, formando puños apretados a medida que cerró los ojos, dejando salir un gemido bajo que resonó en el eco de las canalizaciones subterráneas. Inconscientemente, su cuerpo cedió a la fascinación, abriendo aún más las piernas, entregándose por completo al movimiento de ese ser sin huesos para que hiciera con ella lo que quisiera.
—Pennywise... mhh... sí... —gimió su nombre fascinada, mordiéndose el labio inferior con fuerza, sintiendo el rostro completamente acalorado y sonrojado por la mezcla de sumisión y lujuria. El roce húmedo se convirtió en una tortura que disfrutó, incluso ella misma empezó a menearse necesitada, descaradamente contra él, una vez que la criatura comenzó a dar largas lamidas sobre su sexo expuesto y posteriormente extendió la lengua de abajo hacia arriba, recorriendo desde su clítoris sensible hasta su entrada vaginal con rapidez, provocando que su cuerpo reaccionara de manera explosiva emanando más de esa humedad que no dejaba de escurrir entre sus extremidades.
—¡Ahg, sí! ¡No pares... continúa, por favor! —se rindió gimiendo, pidiendo más de él, de esa exquisita sensación, lanzando su cabeza hacia atrás contra el suelo frío, arqueando su espalda en un gesto desesperado, expulsando gemidos cada vez más altos y agudos que rebotaban en las paredes de piedra. Sus flujos espesos e incesantes continuaron escurriendo por sus muslos, mezclándose con la humedad del ambiente tétrico que la rodeaba. Estar completamente inmovilizada, lejos de aterrarla, despertó uno de sus deseos más oscuros y perversos, encendiendo su libido y empujándola a la locura a la par que escuchaba las exclamaciones hambrientas de su depredador.
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PENNYWISE
Entre lamidas largas y cortas, sin que ninguna gota descendiera, el depredador se posicionó en su entrada vaginal y se hundió en su interior con facilidad, dilatando a su paso sus paredes internas, calientes y viscosas, lo que provocó que Pennywise se acercara a ella a grandes pasos. Se agachó hundiendo la cabeza entre sus piernas, y no fue hasta que inició el vaivén que su nariz roja chocó contra el hinchado clítoris de ella. Empujó sin parar, follándola con fervor; se escuchaba como si un animal estuviera bebiendo agua o, en su defecto, la sangre de su interior.
—¡Eres una puta perversa! ¡Una a la que le encanta que la follen sin una gota de humanidad!
La lengua de Pennywise se infló lentamente hasta tomar la forma ancha y gruesa de su propio miembro erecto entre sus piernas. Sus ojos amarillos brillaban como un par de lunas, fijos en los gestos de placer de ella. Con ambas manos liberó los senos de la mujer y tomó posesión de cada uno, amasándolos mientras enroscaba sus pezones, tan apetitosos que planeaba morderlos después.
Se aseguró de que la fuerza de su mandíbula chocara contra sus pliegues estirados y sensibles en constantes vibraciones. Una de sus manos se transformó en un miembro cósmico, tan pálido como su otra verga, con venas negras muy marcadas y el glande redondeado. Lo llevó hacia la boca de ella, obligándola a abrirla y comenzar a mamar uno de sus miembros.
—Chúpala con esa hambre que tu cuerpo tiene de mí... como si no hubiera visto ya tus más oscuros deseos. ¡Te los cumpliré ahora mismo! ¡Chupa!
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