~Hay alguien que lleva el atardecer en el cabello y tres maneras distintas de quedarse en mis pensamientos.
Una llega con las botas firmes, la lengua afilada y ese orgullo que convierte hasta una caricia en un desafío. Otra se toma su tiempo; piensa antes de hablar, mira como si pudiera leer lo que me guardo y tiene una calma en la que dan ganas de descansar. Y hay una tercera que reúne ambas: sabe retarme sin romper la ternura y acercarse despacio para terminar desarmándome de golpe.
A veces, un beso o unas palabras dichas demasiado cerca la han dejado sin conocimiento por un instante. Yo me quedo sosteniéndola, pendiente de su respiración, esperando que abra los ojos. Cuando lo hace, alguna de las otras ha tomado su lugar. Lo descubro en una mirada más desafiante, en una respuesta serena, en esa forma diferente de pronunciar lo que acaba de pasar.
Nunca sé quién va a recibirme al otro lado de ese silencio. Pero mi mano sigue allí.
También hay besos que todavía no hemos terminado de darnos. Los hemos dejado colgados entre una despedida y la siguiente, como flores en aquellos jardines que parecían crecer suspendidos sobre el mundo. A veces vuelvo a ellos mientras hago cualquier cosa y me sorprendo sonriendo, pensando en cuál voy a recoger primero cuando vuelva a verla.
No escribiré su nombre. Hay cosas que prefiero decirle tan cerca que nadie más pueda escucharlas.
Pero si llega a leer esto, quizá recuerde aquella vez que tuve que sostenerla. Y sepa que, mientras esperaba que volviera, ya estaba buscando una manera menos peligrosa de decirle cuánto me gusta.~
Babilonia
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Ophelia Bellrose
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Garfield Logan
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