Mi lenguaje del amor no son los regalos ni los detalles.
Mi lengua de amor y que nadie entiende son las mordidas que dejó en tu piel, las marcas de esa noche intensa que pasamos, marcar tu cuello hasta que te quede claro de quién eres. Soy muy intenso a la hora de amar y más cuando se trata de ti.
Pero nadie entiende que mi forma de amar es intensa y cruda a la vez.