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⠀ ⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ᘛ 𒄆 ᘚ
⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀ ﹙#noirceur ‣ Ⲏⲇⳑⲣⲏⲇ⳽﹚ 悪魔の武器 ┈─ !
⠀ ⠀尊 . ── 𝗧𝗵𝗲 𝗖𝗿𝗼𝘄. Tʜᴇ Cʀᴇᴀᴛᴏʀ﹕𝕬𝖗𝖘 𝕲𝖔𝖊𝖙𝖎𝖆
⠀ ⠀ ⠀ ⠀ ⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⤷ Ft. Gaikokujin.
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⠀ ⠀⠀⠀El tiempo no es más que un soplo, un parpadeo en el que la existencia se revela y se extingue sin previo aviso. Ella, envuelta en la incertidumbre de su propio sentir, se ve inmersa en la ausencia que lo conforma, en el abismo que su ser representa. Sus manos se liberan de su inanición, pero no de la necesidad de encontrar respuestas, y cuando sus dedos envuelven los ajenos con una delicadeza tan etérea como el viento que los rodea, ella no intenta resistirse. No porque haya una rendición, sino porque en este momento no hay cadenas, solo elección.
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La reverencia es un gesto antiguo, uno que ha trascendido eras y civilizaciones, un símbolo de respeto, de entendimiento, o quizás de algo aún más profundo que ni siquiera ella ha puesto en palabras. La calidez de su piel se desvanece tan pronto como se entrega, pero el eco de su tacto persiste en la ausencia. Sus labios se mueven entonces, y la disculpa se desliza como un susurro quebrado por la duda.
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⠀ ⠀⠀⠀──Perdón por el atrevimiento...──
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Un atrevimiento. Así lo llama. Pero hay cosas que nacen de la necesidad más que del descaro, y ella ha sentido esa urgencia, ella ha respondido al llamado de un instinto que no puede comprender del todo. Su voz continúa, titubeante en medio de susurros íntimos que tienen la paradójica firmeza de quien ha decidido dar el siguiente paso en la oscuridad, aun sin ver el camino con claridad.
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⠀ ⠀⠀⠀── Gaikos...── Susurró.
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⠀ ⠀⠀⠀La firmeza de su agarre demuestra la seguridad de una voluntad contundente y el roce de sus labios con los ajenos aporta una característica de delicadeza atípica en seres de su naturaleza. Suavemente inicia su danza, esa que con la que explora el cálido y húmedo interior de su boca, con la que se enrolla con su movimiento serpeante, necesitado de ese contacto tan anhelado pero que eventualmente resulta efímero ya que pronto se quedó sin aire, quizás por la emoción. En su pecho, notoriamente exaltado cuando trata de recomponer su respiración para ganar aliento, exhalta la inquietud que la ha traído y que resulta más que evidente. Incluso alguien como ella tiene la capacidad de extrañar.
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⠀ ⠀⠀⠀── "Te extrañé" ⠀── Dijeron sus ojos, paradójica y extrañamente expresivos. Una mirada que por ser atípica no está exenta de veracidad, algo que habla más de su rareza inata que de su existencia actual, una que va más allá de un esquema diseñado por humanos y que casi nunca cuenta lo que hoy se atreve a admitir.
¿"Hay demonios capaces de sentir así?"
Gaikokujin
Prolijidad absoluta, silente hasta el agotamiento ajeno. Movimientos fluidos que, enmudecidos, culminaron con una devoción casi adolescente. Del otro lado no hubo sonrojo, mucho menos agotamiento por tan dulce intercambio; solo esa sonrisa almibarada que reconoció aquella caótica amalgama de emociones.
No hubo respuesta, su voz encontró innecesario enunciar para admitir su situación, esa pequeña cruzada en la que se permitía una cercanía que trascendía cualquier clase de pacto. ¿Ambición? ¿Interés? Las cláusulas quedaron obsoletas frente a todo lo que podía trasmitir el latir inferior resguardado tras la feminidad del pecho ajeno.
Una mano rompió el agarre; ascendió hasta perderse tras esos cabellos rosados que él había admitido adorar. En su sedosidad se perdió y tras una caricia perdida, realizada al flexionar vagamente los dedos, una invitación le hizo a su contratada:
Hallar descanso en su pecho. Un mar mudo y frío, palpitares simplemente no había; pero yacía en el gesto la complicidad tan dulce entre ambos. Y si ella lo aceptaba, cerraría tal ofrecimiento con un suave apoyo del mentón sobre la coronilla de ese rosáceo paisaje que de su preferencia era.
Dulzura inusitada entre inhumanos; él imitaba las cuestiones del corazón; ella tenía la capacidad de comprenderlas mejor que nadie. Extremos tan distantes no debieron encontrarse, pero ambos lograban fundirse en un único deseo de permanencia.
En ese momento, en esa realidad, en esa vida... Eran ellos, nada más.
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