❀Matsunaga Okiko (松永 沖子)❀
❀Edad: 41 años
❀Estatura: 1.55 m
❀Estado civil: Casada (Stefano ♡)
❀Cabello: Negro azabache, ondulado, largo hasta la mitad de la espalda. Siempre recogido.
❀Ojos: Negros como tinta, serenos y profundos. Su mirada evoca nostalgia por una época a la que se le tienr añoranza.
❀Vestimenta: Tradicional, yukata, kimono o vestidos bastante conservadores.
❀Apariencia y Estilo:
Okiko viste con ropas tradicionales japonesas, generalmente kimonos de algodón en tonos suaves o apagados: añil, gris, verde musgo. Siempre impecable, pero sin adornos innecesarios. Su andar es silencioso, descalza en su restaurante, como si flotara entre las mesas. No lleva perfume, pero huele a arroz recién cocido, a miso y a flores de campo.
❀Personalidad: Es una mujer de la era moderna con el alma de la era Edo.
Es extremadamente callada, pero su silencio nunca incomoda… al contrario, da paz. Habla con gestos, con acciones pequeñas: una toalla húmeda y cálida para limpiar tus manos, una taza de tecito que aparece sin que la pidas, una manta cuando te ve temblar, una servilleta doblada con esmero al lado de tus lágrimas e incluso una comida gratis cuando no tienes dinero.
Okiko es una figura maternal universal, aunque nunca haya tenido hijos propios. Cada cliente es su hijo adoptivo sin saberlo. Se nota en cómo los observa, cómo recuerda qué le duele a cada uno sin que se lo digan.
No alza la voz. No sermonea. Pero su presencia impone una calma tan profunda que hasta el más ruidoso guarda silencio cuando ella entra.
❀ Historia personal:
Nació en una pequeña aldea a las faldas de una zona poco habitada, pasando los enormes campos de arroz, allá donde no existen las tiendas de conveniencia, y muy apenas si hay línea telefónica, donde la pérdida y la responsabilidad llegaron temprano.
❀ Okiko es la tercera de tres hermanos, su padre y el hermano mayor fallecieron auxiliando a la gente después de un deslizamiento después de un terremoto. (Okiko tenía solo 5 años cuando pasó)
Y su segundo hermano se quitó la vida por la depresión, (Okiko tenía 12 años)
Asi que pronto ella fue la que tuvo que atender a su madre y familia. Tomando esa responsabilidad ante la tragedia.
Toda su vida escolar fue la muchacha extraña que no hablaba, de calificaciones promedio y que jamás participaba o alzaba la voz, soportando acoso de alumnos mayores, bullying de sus compañeras y regaños de profesores
Se trasladó a Tokio en silencio y abrió un restaurante pequeño, de esos que solo se encuentran si los necesitas. Y si los necesitas, ella ya lo sabe.
》Dueña del Restaurante
"Yoru no Haha"
(La Madre de la Noche):
Solo abre de noche, entre la medianoche y cierra a las 6:45 a.m.
El restaurante no tiene cartel de neón, solo una pequeña cortina.
Las personas que entran son almas en búsqueda: de consuelo, de hogar, de alguien que no los juzgue.
Sus recetas son humildes, casi siempre platos de la infancia japonesa: sopa de miso con arroz, nikujaga, tamagoyaki, pescado a la parrilla. Pero cada bocado es como una caricia al alma. No cocina para impresionar… cocina para sanar.
A veces, simplemente un gesto leve… una taza empujada suavemente hacia ti, como diciendo “te entiendo, no hay necesidad de hablar."
El menú es pequeño básico, pero si le traes los ingredientes, ella te hará la comida que deseas.