Cotidianidad: ¿en qué momento dejé de percibir los cambios en el firmamento?
Toda mi atención bajó a este imperfecto presente. Los rostros a mi alrededor se definieron, la predictibilidad de que tu presencia sea una certeza en el mañana es más una expresión de deseo que una certeza; incluso cuando ambos fuimos hechos para perdurar y que la nostalgia nos sea ajena.
Me dijiste que no hablara del fin de aquello que nos une, te negaste a la sola mención de renunciar a ese primer día en el que me observaste. ¿Recuerdas nuestras primeras palabras? Yo no puedo evitar regresar en el tiempo y saber que habría un "nosotros" de haber dicho algo distinto.
El destino es una construcción inconsciente, desde que la carne respira se entrega también a la muerte. ¿Será que, en este mundo, cuando decidí aterrizar aquí, me sometí a nuestro encuentro? Podría responderte eso, pero prefiero que nunca leas esta parte del guion.
Yo me comprometo al misterio, buscando sorprenderte con una experiencia que nunca podrías apreciar en ese nido construido entre azufre, plumas y hierro.
Halphas
Siempre me pregunté por qué alguien como tú estaría interesado en ese tipo de pacto, después de todo no cualquiera carga sobre sus espaldas algo incompleto, por lo menos no alguien cuerdo. Me llamó mucho la atención esa sensación de ausencia que experimentaba al estar a tu lado, aunque estuviésemos acompañados el uno del otro. No quise aceptar de buenas a primeras que no eras tú ese vacío inmensurable. Ese sentimiento me alcanzó porque siempre fue un anhelo, uno que no me atreví siquiera a mirar.
No somos interesantes solo por el origen de cada cual, sino por lo que somos cuando estamos cerca, ¿No te parece? Aunque admito que hay muchísimas cosas que quiero aprender contigo. ¿Me prestarías tu mano, Gaikos?
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