𝐃𝐨𝐧'𝐭 𝐛𝐞 𝐬𝐜𝐚𝐫𝐲...
𝐓𝐡𝐢𝐬 𝐢𝐬 𝐨𝐧𝐥𝐲 𝐚 𝐭𝐚𝐥𝐞...𝐢𝐬 𝐢𝐭?

。☆✼★━━━━━━━━━━━━★✼☆。

El crujido que retumbó en la penumbra del callejón no vino de la piedra, sino de la propia estructura de Shiki. Dentro de su estómago se gestó un vacío abisal, una masa de odio y distorsión que aplastó su humanidad hasta convertirla en una deformidad sorda.

La rabia no brotó como pelaje o garras brutales; emergió como una plaga biológica y parasitaria.

-Agh... ¡AAAAAH!

Shiki cayó sobre sus manos mientras la piel de su espalda se abría con un sonido sordo y húmedo. De los cortes no brotó sangre, sino una sustancia negruzca y densa que se solidificó al instante al contacto con el aire. Su espina dorsal se retorció, proyectando hacia afuera hileras de placas óseas oscuras, afiladas y asimétricas que desgarraron su ropa como si fuera papel.

Las extremidades de Shiki comenzaron a estirarse de forma violenta e antinatural. Los huesos de sus brazos y piernas se fracturaron y recalibraron a una velocidad espantosa, ganando una longitud grotesca y una delgadez cadavérica pero inflexible como el titanio. Sus manos se transformaron en zarpas alargadas, recubiertas por un exoesqueleto bioluminiscente de tono rojizo opaco y bordes afilados como bisturís.

La carne de su rostro cedió a la presión de la aberración. La piel se tensó y se rasgó en la zona de la mandíbula, revelando una estructura ósea blanca e inhuamana que se extendió por su cuello y barbilla como una máscara cadavérica fundida a su propia carne. Sus labios desaparecieron, dejando al descubierto una hilera de dientes finos y agudos, dispuestos como las navajas de una trampa de acero.

En el centro de su pecho se abrió una brecha circular de la que emanaba una luz rojiza y palpitante, un núcleo de corrupción puramente provocado por la podredumbre de su propia ira. El cual rapidamente fue sellado bajo el mismo concepto de aquello que habria cubierto el resto del cuerpo.

Shiki se erguió lentamente, desarticulada, transformada en un ente de más de dos metros de altura. La criatura en la que se había convertido no tenía pelaje ni calidez animal; era una masa de placas biomecánicas oscuras, extremidades largas y cortantes, y una presencia vacía que erradicó cualquier rastro de la joven que fue.

Cegada por la ira, la criatura sin alma alzó la cabeza, ahora un yelmo biológico similar a una mantis desprovisto de ojos humano, y emitió un chillido agudo, metálico y ensordecedor que rasgó la noche, lista para segar cualquier vida a su paso.

image