Cuando era hora de irse y el establecimiento estaba a punto de cerrar, siempre había una persona cuyas horas de trabajo no parecían acabarse nunca, con una pequeña lámpara sobre su escritorio para continuar trabajando aún cuando las luces se habían apagado.
— Ve a casa, Robert. — Le decía Blazer con esa voz suave que utilizaba cuando quería acercarse de forma personal, no como una jefa, si no como una amiga.
Pero Robert siempre tenía una excusa para quedarse un poco más: papeleo extra, esperar a Chase, adelantar trabajo, irse a dar un baño. Como su amiga, entendía perfectamente el juego que Robert jugaba, pero como jefa, no tenía motivos reales para mandarlo a casa después del trabajo. Él era un hombre en sus treintas, ¿Ella? Ni siquiera estaba segura de poder llamarse su amiga.
Cuando la mujer abandonó la oficina, sólo quedó él.
Beef, ajeno al sufrimiento de su dueño, dormía entre sus brazos mientras este se limitaba a observar el techo, únicamente iluminado por la luz de un computador que desde hace tiempo debía haber sido apagado.
Su telefono se iluminó de repente, emitiendo el característico sonido de una notificación. Pasaron unos minutos antes de que el hombre se dignara a revisarlo; era Herm, preguntándole por mensaje de texto si aún se encontraba en el edificio.
"Claro, estoy en mi cubiculo" le escribió aquello y se recompuso rápidamente, abriendo un documento de excel en el que había estado trabajando antes de perderse en sus pensamientos.
Waterboy
Sus pasos habían sido apresurados hasta que llegó al área de atención. Había pasado saliva en silencio, tenso... nervioso.
Dudo en alzar la mano, así que mejor termino por acercarse y abrazarlo desde atrás. Rodeándolo con calma mientras su mentón quedó sobre su cabeza.
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