La llamada (30 Y)
#angosia #lallamada
#before
Un sonido estridente lo despertó de su atrofiado descanso, el simple tono del teléfono de pared fue suficiente para tensar sus musculos. Quizás es la tensión del trabajo o las visiones que se han manifestado con mayor frecuencia. Se levantó con más ganas de morirse en el camino que de contestar el maldito sonido. Tomo el teléfono, al otro lado el mismo siseo, un ahogado sollozo y la voz. — No abras la puerta. — La maldita voz era un parlante sucio, siniestro, erizando cada bello en su cuerpo.
— ¿Quién eres?. — Pregunto, sin recibir otra respuesta que no fuera "No abras la puerta" con su propio tono de voz. — Pudrete. — Antes de colgar el golpe seco de su departamento heló su sangre. El sentimiento acelero su pulso, abandono el teléfono a paso lento y silencioso se acercó a la puerta sujetando la perilla. No paso nada.
Suspiro más sereno. — Una broma, debo estar cansado.— Se giró dándole la espalda tallando el entre cejo con las yemas de sus dedos cuando otro "TOC TOC TOC TOC" lo hizo girar de golpe. Quiso ignorarlo por la fatiga pero la manilla giraba con esfuerzo, afuera trataban de forzar la entrada.
Su sistema de supervivencia se activo, pocas horas de sueño, mal alimentado, el sonido fastidioso de la puerta lo hicieron enojar. — Al diablo con esto ¡Que carajos quieres!. — Se avanzó a la puerta y la abrió de golpe, no había nada solo el largo pasillo que conectaba las puertas de sus vecinos, en absoluto silencio.
Nada excepto lo que entro. La enorme masa espectral detrás de él, las garras que envolvían sus laterales y la boca que estaba por comerlo desde la cabeza.
Despertó. Una pesadilla surrealista, boca abajo y fatigado la parálisis de sueño alcanzó un nuevo nivel de tormento.