Tendrás que perdonarme, florecita, pero luego de tanto tiempo comencé a notar que mi jardín se encontraba vacío.

Yo sé, sí lo sé muy bien, que nunca pediste florecer, pero yo no puedo sentir las caricias del viento ni aquellos zumbidos que tanto te quitan el sueño.

No eches raíces en mí, no me encuentres, tampoco quieras hacerme compadecer con tu fragancia.

Crecerás tan hermosa como tú misma lo concibas, pero si te olvidas de las espinas, acabarás por ser mutilada.

¿Me devolverás algún día la mirada? Esa eternidad que se extiende en el horizonte, para ti es el universo; para mí es tan pequeña como un recuerdo.

Ama lo que puedas ser, odia lo que realmente eres. Te vestí de plata; ahora queda en ti experimentar la desnudez.

image