-Tomó aquel móvil entre sus manos y lo desbloqueó con naturalidad. No era el suyo, pero conocía la contraseña demasiado bien. Luego se acomodó frente al espejo, dejó que una sonrisa traviesa curvara sus labios y tomó una fotografía.-
—Para que no olvides quién es la culpable de robarte cada suspiro.
— Sensación Encantador

