Alguna vez pensé en devolver cada lágrima, cada decepción y cada herida. Después entendí que no valía la pena. Así que elegí algo mucho más poderoso: indiferencia. Ya no quiero explicaciones, disculpas ni segundas oportunidades. Mi venganza será que un día quieras regresar y descubras que mi corazón aprendió a vivir perfectamente sin ti.

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